¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Martes 14 de Abril, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Le robaron $90 millones, lo torturaron y lo quisieron matar, pero el dinero sigue desaparecido

A una semana del brutal asalto en Allen, el empresario reveló que fue golpeado, asfixiado y amenazado de muerte, mientras los casi $90 millones robados siguen sin aparecer

Martes, 14 de abril de 2026 a las 10:45
PUBLICIDAD

A una semana de la brutal entradera que sufrió el empresario frutícola Américo Gómez en su casa de Allen, la causa suma dos detenidos con prisión preventiva pero mantiene un interrogante explosivo: los casi 90 millones robados no aparecen, mientras la víctima reveló que fue salvajemente golpeada, asfixiada y amenazada de muerte en un ataque que tuvo rasgos de tortura.

El hecho, ya había sido impactante por el monto del botín y la violencia inicial. Sin embargo, con el correr de los días, el caso se volvió todavía más oscuro. Es que el propio Gómez rompió el silencio y puso en palabras el infierno que vivió dentro de su casa, donde fue sorprendido sin posibilidad de defenderse.

Según relató, todo se desató en cuestión de segundos. Los delincuentes lo redujeron de inmediato y comenzaron a golpearlo sin freno. “Ahí empezó el calvario”, dijo, todavía con secuelas físicas y emocionales, en declaraciones a FM Terapia de Allen. No fue un robo más: fue una emboscada feroz.

Pero además, la violencia no se limitó a los golpes. Mientras revolvían cada rincón de la vivienda en busca del dinero, los atacantes lo mantuvieron inmovilizado boca abajo. En ese contexto, las amenazas escalaron a niveles extremos. “Decían ‘matalo, matalo’”, recordó el empresario, convencido de que en cualquier momento lo iban a ejecutar.

Incluso, el relato suma un dato escalofriante. Gómez aseguró que intentaron asfixiarlo utilizando almohadones del living. Es decir, no solo lo golpearon: buscaron dejarlo sin aire mientras lo tenían completamente reducido. Una escena que, por su crudeza, roza directamente el intento de homicidio.

Como si eso fuera poco, también aparecieron amenazas de mutilación. El objetivo era claro: sacarle todo. “Me querían cortar los dedos para sacarme los anillos”, contó. La desesperación de la víctima contrastaba con la frialdad de los delincuentes, que actuaban como si tuvieran un dato preciso.

Y ahí aparece otra clave del caso. Porque tenían información y no pararon hasta que se llevaron cerca de 90 millones entre pesos, dólares y objetos de valor.

Sin embargo, pese a los avances en la investigación y a que ya hay dos personas detenidas, el dinero sigue sin aparecer. Ese dato, lejos de ser menor, abre un nuevo frente de sospechas. ¿Dónde está la plata? ¿Quién la tiene? ¿Hay más implicados?

El propio Gómez no tiene dudas: “La plata tiene que estar en algún lado. La deben tener escondida”. Su frase no solo refleja impotencia, sino que también alimenta la hipótesis de que el botín no fue recuperado y que podría haber más personas involucradas de lo que se cree.

Mientras tanto, la causa avanza, los investigadores trabajan tras los rastros dejados por los detenidos, que hicieron un tour de compras el día después del hecho

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD