TRAS LA PANDEMIA

La revancha de la bicicleta

Cada vez se instala más la necesidad de opciones para la movilidad urbana, para salir de la encerrona de los vehículos a combustión.
sábado, 23 de mayo de 2020 · 12:44

En un comienzo de semana atípico en Neuquén, cualquier observador que se posicione en una esquina de la ciudad quedará asombrado de la cantidad de gente que se desplaza aún en el contexto de la cuarentena y el aislamiento social obligatorio. Podrá notar además que es alto el número de aquellos que eligen para movilizarse las bicicletas: en todos sus modelos tomaron las calles las mountain bike, las clásicas retro plegables o el modelo urbano con canasto de compras y parrilla atrás.

Es que el sentido común parece indicar que el transporte público de pasajeros representa una trampa de la que no es tan fácil escapar: un estornudo inoportuno potencia el peligro de contagio por tocar superficies infectadas, así como el solo roce con el prójimo.  El 22.5% de las personas que se mueven habitualmente por la ciudad lo hacen en colectivo.

En tanto la gran mayoría de los desplazamientos es en autos particulares, la tasa de ocupación es de 1.2.  Según datos del registro del automotor en Neuquén hay 150.000 autos en condiciones de circular. Un estudio de big data ordenado por el municipio a una empresa de telefonía, hace dos años atrás, indica que se realizan en el conglomerado urbano 300.000 viajes diarios aproximadamente. De ellos casi el 50% son en auto. Del mismo estudio surge que el 22% de los traslados están vinculados al mundo del trabajo.

Si bien la ciudad requiere aún de obras que promuevan el desarrollo de la movilidad alternativa, cuenta con una infraestructura bien aprovechada por los ciclistas.  A saber: un corredor que va de norte a sur (calle Moritan en el oeste neuquino), a la orilla de las vías una línea bastante extensa que une el puente carretero Cipolletti-Neuquén con la calle El Cholar (muy cerca del aeropuerto), y paralela a esta última un tercer corredor en el mismo sentido y en ambos lados de la ruta nacional 22. Este último es una opción muy elegida a pesar de las dificultades que presenta. Sumando estas ciclovías ampliadas, Neuquén dispone de unos 30 km. en los que diariamente se vuelcan más usuarios. Previo a la emergencia sanitaria alrededor del 4% de los viajes realizados en el área metropolitana eran en bici.

En este contexto de emergencia y apremios económicos, retomamos las palabras de Jim McGurn: “El ciclista lo crea todo a partir de casi nada, convirtiéndose en el ser más eficiente energéticamente de entre todos los animales y máquinas que se mueven; y, como tal, tiene una capacidad ímproba para desafiar todo el sistema de valores de esta sociedad. Los ciclistas no consumen bastante. La bicicleta puede ser demasiado barata, demasiado saludable, demasiado independiente y demasiado equitativa como para que le vaya bien. En una era del exceso, es minimalista; y ostenta el potencial subversivo de hacer feliz a la gente en una economía impulsada por la frustración de los consumidores” (año).

La formación de nuevos hábitos comunitarios en este sentido propicia el desarrollo de un ecosistema más sostenible, amable y humano. La promoción del uso de vehículos de alternativa, bicicletas, motos, monopatines, etc.  redunda en la puesta en valor del espacio público. La ciudad queda atravesada por la acción de los ciudadanos que se apropian de aquello que por derecho les pertenece. El cuerpo propio se involucra y queda cruzado por el territorio. El territorio cobra nuevo significado. Se enriquece la experiencia de lo cotidiano, mejora notablemente la calidad de vida.

Una ciudad necesita ser pensada y desarrollada para su disfrute. Acá no debe sonar raro el término felicidad: de eso se trata. En Neuquén contamos con la suerte de tener un entorno hermoso como la barda donde la gente cada vez más elige salir a correr, caminar y recrearse. Son actividades a las que cualquiera puede acceder disponiendo sólo de un rato y un equipo mínimo.

Este uso particular del espacio, intenso, exigente, le da un carácter propio a la ciudad, modela su identidad.

Nuestra ciudad está desarrollándose. Históricamente creció desordenada, sin planificación. Le faltan aún rampas para salvar sus desniveles. Eso se refleja en la vivencia callejera: la calle resulta tierra de nadie en muchos aspectos. Nos convertimos en conductores violentos, vamos en nuestros autos apurados, irritados, no buscamos el contacto visual, el manejo no es defensivo como lo recomiendan especialistas viales… es más bien ofensivo. El conductor neuquino pasa rápidamente al ataque.

La ciudad necesita ser saneada. El colapso del tránsito es la punta de un ovillo enredado. Es ahí por donde se puede empezar, porque se ve.

Da la impresión que no se logra percibir el hecho que lo público le pertenece a cada uno, es de todos, es lo propio que se comparte. Un espacio donde la práctica del trato gentil debería ser la norma.

Mientras tanto se desarrollan experiencias que van en esa dirección de “revalorizar lo público”: las huertas comunitarias, la práctica de senderismo o trekking en la barda, que permitió dejar de verlas como un basurero a cielo abierto para poder ahora sí descubrir la belleza del entorno.

La práctica del distanciamiento social llegará para quedarse porque la hipótesis de “algo desconocido que se nos pueda pegar y enfermarnos a todos”, no desaparece. Llegará la vacuna para la Covid 19, pero no sabemos a qué nos enfrentaremos luego. Por eso se instala la duda por el viejo formato de transporte público de pasajeros: no tiene lógica un colectivo en donde pueden viajar solo 15 personas. ¿Podrá el estado municipal dirigir sus esfuerzos en promocionar nuevos estilos y formas de desplazarse por la ciudad? Si así fuera, se impone desalentar sistemáticamente el uso de autos. Además de ser poco eficientes en muchos aspectos potencian el colapso del tránsito por la ciudad, uno de los factores de estrés con el que nos acostumbramos a convivir a diario.

Según las estadísticas, para recorridos de 5 km, la bicicleta es más rápida ágil, y cómoda que otras opciones que requieren lugar para estacionar. PERO EL AUTO SIGUE SIENDO AÚN EL RECURSO MÁS ELEGIDO.

¿Vamos a esperar a que la ciudad tenga problemas de polución?

Como parte del programa de apertura de algunas fábricas el estado requiere a las compañías que provean a sus empleados un modo de transporte que respete el protocolo de distanciamiento social.

¡Por eso la bicicleta se transforma en arma! Un arma en la lucha contra la polución, los accidentes de tránsito, las enfermedades cardiovasculares, la tristeza, el bolsillo flaco, y todo lo que queramos ponerle.

Ojalá este contexto de coyuntura permita articular esfuerzos para darle lugar a cambios necesarios que propicien el crecimiento de los desplazamientos urbanos en bicicletas, motos, monopatines, incluso las caminatas.

Consultado por la evolución del mercado y la oferta de la movilidad personal, el responsable de ventas de MOVEL (movilidad eléctrica) comentó: “Si bien la apertura al público  de nuestro local se vió afectada por la declaración de la emergencia sanitaria, las consultas por parte del público interesado en la adquisición tanto de bicicletas como de motos eléctricas no ha parado de crecer. Personas que no contemplaban en sus opciones cambiar el auto o la camioneta, lo han empezado a considerar. Usuarios que por razones particulares van y vienen de Neuquén a Cipolletti y quedan atrapados en el operativo de control vehicular han visto incrementado el tiempo de viaje de un modo notable. La bicicleta se colocó como primera opción sumando además que se trata de un trayecto que cuenta con el beneficio de la ciclovía y las bondades de un recorrido sin pendientes pronunciadas. No solo la bici, también los monopatines se han instalado fuerte en el imaginario.

¿Qué sentido tiene mover un vehículo que pesa aproximadamente una tonelada, más o menos, según el caso para transportar los escasos 70 kilos de su alegre conductor? Máxime, cuando la distancia que se recorre generalmente en ciudades como la nuestra no supera los 4 kilómetros: ¡un gratificante paseo!

Fijate, si te falta inspiración para pedalear probá con estas canciones:

Pedalendo, de Serafín Subirí: https://youtu.be/fi-eK62GFh0
Bicicleta, de Café Tacuba: https://youtu.be/9f0bK4TYx88
El Niagara en bicicleta, de Juan Luis Guerra: https://youtu.be/xhpJqdZgF5U
Bicycle Race, de Queen: https://youtu.be/xt0V0_1MS0Q

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