Las continuas precipitaciones que afectan a gran parte de Argentina complican el desarrollo de la cosecha de soja, generando un atraso considerable respecto a años normales. Mientras que en esta época del año se debería haber recolectado entre el 60% y el 80% del área sembrada, los productores informan que los avances apenas alcanzan entre el 10% y 20%, lo que incrementa la preocupación por la demora y el impacto en la calidad del grano si las condiciones climáticas no mejoran en las próximas semanas.
Durante el pasado fin de semana se registraron lluvias en diversas regiones agrícolas, con acumulados destacados en el oeste y noroeste de la provincia de Buenos Aires: 40 mm en General Pinto, 32 mm en Lincoln, 27,6 mm en Rufino, 25,2 mm en Laboulaye y 23 mm en Junín. Aunque se presentaron algunas ventanas para avanzar en la cosecha, el progreso sigue siendo limitado.
Caída de 30 puntos según la Bolsa de Comercio de Rosario
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) informó que la región núcleo —que abarca el sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires y sudeste de Córdoba— presenta un retraso de aproximadamente 30 puntos porcentuales respecto al ritmo habitual. A pesar de que en los últimos días se observó una leve aceleración en algunos sectores, la brecha sigue siendo significativa. A nivel nacional, se espera una producción de 48 millones de toneladas, inferior a los 49,5 millones obtenidos en el ciclo anterior. Además, la superficie sembrada disminuyó a 16,2 millones de hectáreas frente a las 17,7 millones previas. El complejo sojero es la principal fuente de divisas para el país, con una contribución estimada en US$16.500 millones entre abril y diciembre.
Marcelo Bengoechea, productor y contratista de Roldán, expresó: “Si hago un resumen de los últimos cinco años, para un 20 de abril yo ya tenía un 60% de la cosecha hecha. Hoy recién voy por el 10%”. Señaló que comenzaron los trabajos la semana pasada, pero las lluvias limitaron las horas de labor. Aclaró que “la planta está verde y sale con humedad. Los días no acompañan y va lento porque hay muy poca gente cosechando”. Además, comentó que en algunos lotes ya se detectaron daños y se aplicaron productos para secar la planta artificialmente debido a la falta de sol.
Un factor adicional que complica la situación es la sequía que afectó en enero, la cual alteró el ciclo del cultivo. José Luis Martinelli, productor y contratista en un radio de 150 kilómetros alrededor de Rosario, explicó: “Tuvimos 46 días sin lluvia en enero y eso cambió el ciclo del cultivo. Hicieron retención foliar y hoy se entregan muy lentamente”. Por ello, aunque el grano ya alcanzó el grado adecuado de humedad para la cosecha, el tallo y las hojas permanecen verdes. “Se están pasando desecantes con avión o equipos terrestres porque, si no, la planta no se entrega”, añadió.
En Venado Tuerto, Noelia Castagnani, presidenta de la Sociedad Rural local, afirmó que queda por cosechar cerca del 30% del maíz temprano y que en la soja de primera siembra el avance se ubica entre el 40% y 45%. Indicó que el fin de semana se intensificaron los trabajos debido a pronósticos de lluvias. Explicó que “se está cosechando con mucha humedad, porque la planta está por lo general media verde, o sea, el grano está seco pero la planta está verde, y eso está complicando un poco todo el avance”.
Otro factor que limita el progreso es la “falta de piso”, ya que los suelos saturados de agua impiden el ingreso de las máquinas. “Está costando mucho que seque y que oree, porque los días vienen siendo medio nublados y con mucha humedad. Entonces las máquinas tienen que esperar para poder entrar al lote, para no encajarse. Entre eso y la llovizna es lo que viene demorando todo”, comentó.
La preocupación aumenta ante la posibilidad de que el clima húmedo se prolongue, afectando la calidad del grano y provocando pérdidas. “El miedo está en que este clima siga así y empiece a haber problemas después en lo que es la calidad de semilla, en soja y en maíz. El tema es que no venga ningún viento fuerte y se empiece a caer. Esas dos son como las situaciones más críticas”, precisó.
En Pergamino, el ingeniero agrónomo y productor Jorge Josifovich describió una situación similar, con una cosecha muy retrasada debido a la alta humedad relativa y lluvias intermitentes. Señaló que “el 80% de las sojas de primera y el 100% de las de segunda en nuestra zona falta cosechar”.
En el oeste bonaerense la situación es aún más grave. En Carlos Tejedor, donde ya se registraron 234 mm de lluvia en abril, triplicando el promedio histórico, la cosecha prácticamente no ha comenzado. El productor Dante Garciandía indicó que solo se levantó el girasol, con buenos rindes pero con retraso importante, mientras que el maíz y la soja aún no se iniciaron salvo en algunos lotes puntuales.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires también alertó sobre el impacto del clima en el país. Reportó que la cosecha de soja alcanza solo un 6,2% del área apta, con demoras respecto al promedio. En girasol el avance es del 89,9% y en maíz del 24,7%, con retrasos en zonas afectadas por excesos hídricos.
Desde la región núcleo, Cristian Russo, representante de la BCR, señaló que si bien las lluvias recientes han complicado el avance, la situación es menos crítica que en otras áreas del país, donde “la situación está muy compleja”. Anticipó que la inestabilidad persistirá y que se espera un posible cambio de circulación que podría dar un respiro hasta el fin de semana, aunque alertó que el patrón húmedo probablemente se mantenga durante abril y que un cambio más claro podría llegar en mayo.
El climatólogo Leonardo De Benedictis coincidió en que no habrá un alivio inmediato: “Tenemos todavía una semana con mucha humedad e inestabilidad. Habrá neblinas, nieblas y lluvias intermitentes hasta el próximo fin de semana. El miércoles puede haber una mejora temporaria, pero nada firme”. La esperanza está puesta en el próximo domingo, cuando un frente frío podría traer condiciones más secas.