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Alarma en Chubut por la muerte de decenas de ballenatos: investigan si una bacteria fue la responsable

Las primeras crías aparecieron muertas en junio y en los últimos días se multiplicaron los hallazgos en las costas cercanas a Puerto Madryn. Los investigadores analizan una posible infección, aunque todavía no hay una causa confirmada.

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Viernes, 25 de septiembre de 2026 a las 19:17
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Los científicos buscan determinar por qué aumentó la muerte de crías de ballena franca austral esta temporada en las costas de Chubut.

La aparición de decenas de ballenatos muertos encendió la alarma en las costas de Chubut. Los primeros ejemplares fueron encontrados en junio y durante los últimos días se sumaron nuevos casos en playas cercanas a Puerto Madryn. La cantidad registrada es inusual para esta época y los científicos ya trabajan para determinar qué está provocando la mortandad.

Una de las principales hipótesis apunta a una bacteria que puede causar erisipela, una enfermedad que afecta a distintos animales y que también puede presentarse en cetáceos. Mariano Coscarella, investigador del Laboratorio de Mamíferos Marinos del CONICET en Puerto Madryn, explicó a AFP que los veterinarios sospechan de un posible brote. “Particularmente esta temporada la mortalidad ha sido bastante alta”, señaló.

El microorganismo que está bajo estudio es Erysipelothrix rhusiopathiae, cuya presencia ya fue detectada anteriormente en ballenatos de Península Valdés. Sin embargo, los especialistas todavía deben confirmar si existe una relación directa entre la bacteria y las muertes de esta temporada. “Aparentemente es una causa natural, sin embargo los efectos de la acción humana no pueden descartarse totalmente”, explicó Coscarella.

El antecedente preocupa porque en 2012 murieron 113 ballenatos, la cifra más alta registrada hasta entonces para esta población y para la especie a nivel mundial. Los primeros datos de 2026 podrían superar ese número, aunque todavía no existe una cifra definitiva porque la temporada continúa y los relevamientos siguen en las costas.

Los investigadores analizan muestras de los ejemplares muertos y también estudian las aguas de los golfos Nuevo y San José. Además, realizan recorridas sistemáticas por la costa para establecer cuántas crías murieron, dónde fueron encontradas y cómo evolucionó la mortandad durante la temporada.

Los datos sobre los nacimientos también serán clave para dimensionar el fenómeno. En 2025 se registraron 2.110 ballenas y más de 800 crías, mientras que en el censo de 2026 se contabilizaron 1.375 ejemplares y cerca de 400 ballenatos, según los datos difundidos por Coscarella. Los especialistas advierten que estas variaciones pueden formar parte de la dinámica natural de la población y que una temporada con alta mortalidad de crías no implica por sí sola que las ballenas estén en riesgo.

El Instituto de Conservación de Ballenas lleva adelante su 56ª temporada de investigación en Península Valdés y reúne información sobre más de 5.500 ejemplares desde hace cinco décadas. Ese seguimiento permitirá comparar los datos actuales con los de otras temporadas y avanzar en la búsqueda de una explicación para la inusual mortandad de ballenatos registrada este año.

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