Río Negro ya tiene fecha tentativa para una nueva temporada de avistaje de ballenas. La Autoridad Local de Conservación de la Ballena Franca Austral propuso que la actividad comience el 14 de agosto y se extienda hasta el 12 de octubre. La definición surgió durante una reunión que reunió a organismos provinciales, municipios, prestadores turísticos y equipos científicos.
El objetivo fue avanzar en un esquema que permita ordenar la actividad y sostener su crecimiento. Uno de los puntos centrales fue la actualización de las normas que regulan el avistaje. Desde la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático remarcaron que las futuras decisiones deberán apoyarse en información científica y criterios ambientales.
En ese marco, la secretaria de Ambiente y Cambio Climático, María Judith Jiménez, propuso crear un equipo técnico para analizar los cambios necesarios en la regulación. La intención es contar con herramientas más precisas para proteger a la especie. Durante el encuentro también se presentaron avances de un modelo científico que permite evaluar el impacto de las excursiones sobre las ballenas.
La información permitirá analizar variables como los tiempos de navegación, la cantidad de salidas y la capacidad operativa de los prestadores. El desafío es encontrar el equilibrio entre una actividad turística que genera movimiento económico y el cuidado de uno de los principales patrimonios naturales de la costa rionegrina. Por eso, la propuesta apunta a establecer criterios claros antes del inicio de la temporada.
La fecha del 14 de agosto todavía deberá quedar formalizada dentro del proceso correspondiente. Mientras tanto, la Provincia, los municipios, científicos y prestadores continuarán trabajando sobre las reglas de la actividad. La premisa es concreta: que el avistaje pueda crecer sin poner en riesgo a las ballenas que cada año convierten a Río Negro en uno de los grandes destinos argentinos de turismo de naturaleza.