Durante enero de 2026, la región del Alto Neuquén registró un 65% de ocupación promedio, lo que representa seis puntos porcentuales más que en enero de 2025. En total, se contabilizaron 86.387 pernoctes y 30.859 turistas alojados, con un gasto turístico estimado en 15.567 millones de pesos.
Varvarco marcó el pulso de la temporada con un 76% de ocupación en habitaciones y un crecimiento interanual de 30 puntos porcentuales frente a enero de 2025, el mayor de la región. A su vez, el denominado “Resto del Norte” creció 20 puntos porcentuales en comparación interanual, reflejando una distribución más amplia del flujo turístico y el fortalecimiento de destinos emergentes.
En febrero la tendencia se sostuvo. Durante la primera quincena se alcanzó un 51% de ocupación, con 41.234 pernoctes y 16.289 turistas, lo que generó un impacto económico estimado en 7.466 millones de pesos. De este modo, sumando enero y la primera quincena de febrero, el Alto Neuquén acumula 127.621 pernoctes, 47.148 turistas y más de 23.000 millones de pesos en ingresos. No se trata de un pico aislado, sino de una consolidación.
En este sentido, la ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves, expresó: “La región del Alto Neuquén atraviesa un momento de transformación en su matriz económica. Nos atrevemos a decir que el norte se está poniendo de moda y estamos muy orgullosos de eso”.
Parte de este crecimiento está vinculado a propuestas que convierten el paisaje en vivencia. En Los Bolillos, el “Camino a las Estrellas” reunió naturaleza, geología e historia bajo uno de los cielos más limpios del país. El presidente de la comisión de fomento de Varvarco, Ulises Herrera, lo explicó: “Es realmente muy importante para nosotros poder reunir el paisaje, la geología y la historia de este lugar. La cantidad de inscriptos superó nuestras expectativas. Hoy el 80% de los que participan están consumiendo y generando un ingreso en la localidad”.
Las voces de quienes llegan por primera vez refuerzan esa percepción. “La verdad que fue una experiencia hermosa. Nunca había venido a Los Bolillos de noche, es algo totalmente diferente, con un cielo totalmente estrellado y el atardecer reflejando la luz en las formaciones”, comentó una visitante.
El movimiento turístico no es solo espontáneo. Está acompañado por políticas activas que impulsan tanto la oferta como la demanda. Programas como Viajá Neuquén promueven el turismo interno y fortalecen la decisión de los neuquinos de recorrer su propia provincia.
En paralelo, la iniciativa Disfrutá Neuquén con beneficios BPN, impulsada junto al Banco Provincia del Neuquén, ofrece herramientas financieras y promociones que dinamizan el consumo en alojamientos, gastronomía y servicios turísticos.
El resultado se traduce en más reservas, mayor circulación en comercios y un derrame económico que comienza a distribuirse en localidades que históricamente quedaban fuera de los grandes circuitos.
Nada de esto ocurre en el vacío. El crecimiento del Alto Neuquén está acompañado por inversión pública en infraestructura y conectividad. La Provincia avanza con un fuerte plan de conectividad vial que incluye la pavimentación de la Ruta 43 en el tramo Las Ovejas–Varvarco (18,13 kilómetros) y la ejecución de la ruta entre Andacollo y Huinganco, además de intervenciones sobre las rutas provinciales 26 y 21. En los últimos meses se concretaron obras estratégicas como el puente de Caepe Malal y el mejoramiento de la Ruta 53 en Coyuco-Cochico.
Paralelamente, se encuentran en etapa de estudio y proyecto, para su posterior llamado a licitación, nuevas pavimentaciones y obras básicas en varias rutas provinciales de la región. Entre ellas, la 38 , 57 y la 6, además del Paso Pichachén. Este esquema integral de infraestructura apunta a mejorar la conectividad, el desarrollo productivo y la integración fronteriza del norte neuquino.
A la par, la Provincia realiza una fuerte inversión en la gestión integral del agua a través de obras e infraestructura hídrica.
La conectividad no es solo asfalto. Es integración territorial, reducción de distancias e inversión en obras que no siempre se ven, pero que se sienten. Es permitir que un destino que antes parecía lejano hoy esté al alcance y con la infraestructura necesaria para que los prestadores turísticos avancen en nuevas inversiones.