La Amanita muscaria, el famoso “hongo de los cuentos” de color rojo con pintas blancas, se expande sin control en los bosques de la Patagonia y encendió la alarma entre investigadores y guardaparques por el fuerte impacto ambiental que ya provoca sobre especies nativas y fauna silvestre.
Lo que durante años pareció una imagen sacada de un cuento infantil hoy se transformó en un problema serio. El hongo, comenzó a multiplicarse fuera de las plantaciones de pino y ya invade sectores de bosque nativo en distintas zonas de la cordillera.
Las primeras detecciones ocurrieron cerca de Bariloche a comienzos de los 2000. Pero el escenario cambió drásticamente cuando empezó a aparecer en coihuales y áreas donde no existían pinos, algo que los especialistas consideraban improbable.
Las recorridas en terreno confirmaron lo peor: la Amanita muscaria ya avanza sobre coihues, lengas, robles y raulíes, alterando el equilibrio natural de los ecosistemas patagónicos.
Las investigaciones revelaron que el hongo modifica profundamente el suelo. Lo acidifica, reduce nutrientes esenciales y desplaza hongos beneficiosos para las especies autóctonas. Como consecuencia, se dificulta la germinación de semillas y el crecimiento de nuevos árboles.
Pero también comenzaron a detectarse efectos sobre la fauna silvestre. Hubo zorros con comportamientos descontrolados y pudúes en estados de desorientación extrema tras consumir el hongo, quedando vulnerables frente a depredadores y otros peligros.
Los especialistas remarcaron que tocarlo no representa un riesgo grave para las personas, aunque su ingesta puede provocar intoxicaciones severas, cuadros digestivos intensos y daños hepáticos.
Ante el avance de la especie invasora, investigadores y autoridades de parques nacionales pidieron a turistas y visitantes no arrancar ni manipular estos hongos y avisar de inmediato a guardaparques cuando sean detectados en áreas protegidas.