Verónica Polich es una joven cocinera que eligió Caviahue como destino para fomar allí no solo su emprendimiento gastronómico, sino también su proyecto de vida. Polich nació en General Roca, Río Negro. Estudió gastronomía desde muy joven y al recibirse de chef internacional comenzó a trabajar.
Llegó a desempeñarse como jefa de cocina en el Hotel Patagonia de Cipolletti y también trabajaba en la Bajada Cero del balneario Las Grutas. En aquel momento pasaba parte de su vida en Caviahue y otra parte en la costa rionegrina, cuando recibió la propuesta de viajar a Neuquén para trabajar en un hotel.
Aunque en un principio se negó porque no quería abandonar su lugar donde se había establecido, un profesor de la carrera le insistió para ir y probar.
El comienzo de su proyecto
Pidió una semana de licencia en su trabajo, armó el bolso y llegó a la hostería Kallfu. Ese primer viaje cambió su vida y lo que sería de ella después. Tanto el paisaje, como la tranquilidad del pueblo y la propuesta laboral la convencieron a quedarse.
Renunció a la temporada en Las Grutas y acordó con su empleadora de Cipolletti trabajar allí durante los meses de menor actividad turística. Con el tiempo Caviahue se convirtió en su hogar. Allí formó una familia, nacieron sus dos hijas y comenzó también una etapa emprendedora.
Como en esos años la zona tenía poca oferta comercial, con su pareja pensaron en abrir un mercado con rotisería gourmet. Verónica se encargaba de la cocina, atendían hasta tarde y hacían delivery.
Cuando se separaron decidieron que él continuaría con el mercado y ella iniciaría un proyecto propio, completamente gastronómico: así nació Kraken.
Desde el principio Verónica quiso hacer algo distinto. Aprovechó que tenía el contacto de proveedores de confianza e incorporó mariscos a la carta, una propuesta poco habitual para un destino de montaña. Pero al mismo tiempo decidió que los productos regionales ocuparían un lugar central.
La propuesta fue novedosa para Caviahue y rápidamente encontró respuesta en el público. Con el tiempo el restaurante recibió el Sello de Distinción a la Calidad Turística Nacional y también el reconocimiento de la gastronomía neuquina.
La actualidad de su comercio
Hoy, después de años de trabajo, Verónica mantiene su restaurante abierto durante todo el año, acompañando el crecimiento del destino turístico. Recientemente obtuvo la autorización para acceder a un terreno donde planea desarrollar un nuevo restaurante con cocina a la vista y tres departamentos turísticos de alto nivel, una iniciativa que busca sumar calidad a la oferta local y generar nuevas oportunidades para el destino.
El año pasado fue convocada por NeuquénTur para representar a la gastronomía neuquina en la Feria Internacional de Turismo (FIT) de Buenos Aires. Allí, junto a Natalia -dueña de Lo de Nati, otro restaurante de Caviahue-, comprobó el enorme interés que despierta la cocina regional entre el público que asiste a ese tipo de eventos promocionales.
De esa experiencia nació “Caviahue Cocina”, un evento gastronómico que tendrá su cuarta edición durante la próxima Semana Santa. Seis restaurantes participan de la propuesta, que incluye platos especiales elaborados con productos locales, música en vivo y una experiencia culinaria pensada para atraer visitantes fuera de la temporada alta.
En la carta de Kraken aparecen preparaciones como albóndigas de piñón, costillar con pesto de piñones y hongos, quesadillas regionales o quesos de cabra elaborados por productores locales. La idea es clara: mostrar que la identidad gastronómica también puede ser un motor para el turismo.
La calidad del producto, la estética del plato y la experiencia del comensal son pilares de su trabajo. También lo es la generosidad: suele compartir recetas con quienes se interesan por su cocina y considera que la crítica de los clientes es una herramienta valiosa para seguir creciendo.
En un pueblo pequeño, donde cada proyecto suma al desarrollo colectivo, historias como la suya muestran cómo la gastronomía puede convertirse en una puerta de entrada al territorio.