El uso del celular en las escuelas neuquinas dejó de ser un terreno difuso. Con la reglamentación de la Ley 3268 ya en marcha, el sistema educativo provincial fijó reglas claras para ordenar cuándo, cómo y para qué se pueden usar los dispositivos dentro de las aulas.
No es una prohibición general ni una habilitación sin control. El esquema que se definió combina límites concretos con decisiones que cada escuela deberá tomar según su realidad.
Qué cambia desde ahora
La norma alcanza a todos los niveles obligatorios —Inicial, Primario y Secundario— y establece criterios distintos según la edad de los estudiantes.
En inicial y gran parte de la primaria, el uso está restringido durante la jornada. Si un estudiante lleva celular, la institución puede resguardarlo hasta el final del día.
En primaria, solo se habilita su uso en casos puntuales: proyectos pedagógicos previamente planificados, con autorización de la escuela y acuerdo de las familias.
En secundaria, el criterio es diferente: el celular puede usarse, pero solo cuando el docente lo incorpora como herramienta dentro de la clase. Fuera de esos momentos, debe permanecer guardado y apagado.
Lo que no se puede hacer
La reglamentación también fija límites claros dentro de las escuelas.
Queda prohibido el uso no pedagógico de los dispositivos: grabar videos, audios o fotos dentro de la institución, usar redes sociales, escuchar música o utilizar aplicaciones que no estén vinculadas a la actividad escolar.
Estas restricciones apuntan a evitar situaciones que exceden lo educativo y que, en muchos casos, generan conflictos dentro y fuera del aula.
Bloqueos y control: el foco en las apuestas online
Dentro de las medidas complementarias, el sistema educativo avanzó con el bloqueo de más de 50 mil páginas de apuestas ilegales en las redes de las escuelas. La restricción se aplica cuando los estudiantes utilizan el wifi institucional.
La presidenta del Consejo Provincial de Educación, Glenda Temi, explicó en diálogo con "La mañana es de LA PRIMERA", que se emite por la AM550, que estas acciones forman parte de un trabajo sostenido para limitar el acceso a contenidos que no tienen relación con el ámbito educativo.
“Hay más de 50 mil páginas de apuestas ilegales que fuimos denunciando”, señaló.
El alcance de estos bloqueos tiene un límite: solo funcionan dentro de la red escolar. Cuando los dispositivos utilizan datos móviles, el control deja de depender de la institución, lo que refuerza la necesidad de reglas claras dentro del aula y acuerdos que ordenen el uso.
Una decisión que baja al territorio
Uno de los puntos más relevantes del esquema es que no todo queda definido desde arriba. Cada escuela deberá establecer acuerdos propios sobre el uso de celulares.
Temi, explicó que el enfoque busca “corrernos de la prohibición” y avanzar hacia reglas construidas dentro de cada institución.
En esa línea, planteó que se trabajará con pautas que contemplen las particularidades de cada comunidad educativa.
El rol de los estudiantes
La reglamentación no solo fija límites: también incorpora la participación de los estudiantes en la definición de las reglas.
“La propuesta nuestra es usar acuerdos institucionales, darle voz a los estudiantes”, señaló Temi.
El objetivo es que no se trate solo de cumplir una norma, sino de entender cuándo el uso del celular interfiere con lo que pasa en el aula.
Tecnología sí, pero con sentido
El planteo oficial no descarta el uso de los dispositivos. Por el contrario, reconoce su valor dentro del proceso educativo.
“Sabemos que las tecnologías son una herramienta muy valiosa. Cuando el docente lo estime conveniente se accede a trabajar con el celular dentro de la clase”, explicó la titular del CPE.
Ese uso, sin embargo, debe estar vinculado a una actividad concreta y no a una práctica libre.
Un cambio que ya venía en marcha
La reglamentación formaliza un proceso que ya había comenzado en muchas escuelas durante el último año.
“Se implementa ya mismo, e incluso el año pasado ya nos contaban los equipos directivos que estaban implementando”, indicó Temi.
En paralelo, el sistema educativo avanzó con otras medidas, como el bloqueo de redes sociales, páginas de apuestas ilegales y contenidos no aptos dentro del wifi escolar.
Una regla general con excepciones
La norma también contempla situaciones particulares: cuestiones de salud, necesidades de comunicación o casos de estudiantes que requieren el celular como herramienta de apoyo.
En esos casos, el uso está permitido, siempre con autorización de la institución y acuerdo con las familias.
La reglamentación ordena un tema que atravesaba a todas las escuelas, pero lo hace sin cerrar la puerta al uso de la tecnología. A partir de ahora, cada institución tendrá que traducir esas reglas en acuerdos concretos, dentro del aula y con sus propios estudiantes.