La tragedia volvió a golpear a la Patagonia y tuvo como víctima a un trabajador de Río Negro. Un marinero murió tras caer al mar mientras realizaba tareas de pesca a bordo del buque Cabo Vírgenes, frente a las costas de Puerto Madryn. A pesar del impresionante operativo desplegado por más de 40 embarcaciones y la participación de Prefectura Naval Argentina, el hombre oriundo de Sierra Grande, fue encontrado sin vida horas después, a unas 60 millas náuticas de la ciudad chubutense.
El dramático accidente ocurrió durante la mañana del jueves, alrededor de las 10.30, cuando el pesquero desarrollaba sus habituales tareas en aguas del mar Argentino. Por razones que todavía son materia de investigación, el marinero cayó al agua en cuestión de segundos. La emergencia fue advertida inmediatamente por uno de sus compañeros, que alertó al resto de la tripulación y desencadenó una desesperada carrera contra el tiempo para intentar rescatarlo.
A partir de ese momento, la inmensidad del mar se convirtió en el principal enemigo. Decenas de barcos pesqueros que operaban en la zona modificaron su recorrido para sumarse al rastrillaje, mientras Prefectura Naval Argentina coordinó un amplio operativo de búsqueda. Durante horas, las embarcaciones recorrieron el sector con la esperanza de encontrar alguna señal del trabajador rionegrino, aunque las condiciones propias del mar y el paso del tiempo hacían cada vez más difícil el rescate.
Sin embargo, cerca de las 15 llegó la noticia que nadie quería recibir. El buque pesquero Magdalena logró localizar el cuerpo del marinero flotando en el agua, a unas 60 millas náuticas de Puerto Madryn. La confirmación de su muerte fue comunicada posteriormente por fuentes del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), generando un profundo impacto entre los trabajadores de la actividad pesquera de toda la región.
Aunque las circunstancias del accidente todavía son investigadas, la caída reavivó la preocupación por los riesgos permanentes que enfrentan quienes trabajan mar adentro. Cada jornada de pesca implica maniobras complejas, largas horas de navegación y condiciones cambiantes que convierten al mar en un escenario tan productivo como impredecible.
Además, esta tragedia ocurre apenas unos días después de otro episodio fatal en el mismo ámbito laboral. El pasado 19 de julio, un tripulante de 37 años del buque Mar Esmeralda murió durante la navegación tras sufrir una descompensación. La sucesión de ambas muertes volvió a poner el foco sobre una de las actividades más exigentes y peligrosas de la Patagonia, donde cada salida al mar puede convertirse en una lucha permanente contra las condiciones extremas.