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El desastre en Nepal ¿es una alerta también para Neuquén?

La catástrofe ambiental en Nepal es una grave advertencia acerca de las consecuencias de los cambios que atraviesa el planeta: algunos previsibles, otros no.

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Uno de los factores que señalan los analistas científicos, que contribuyó ciertamente a provocar la catástrofe de Nepal, con centenares de muertos y más de mil desaparecidos a partir de una súbita inundación, es el factor cambio climático; y, en este punto, se despiertan las mayores inquietudes de quienes estiman la probabilidad de riesgos en zonas que combinan glaciares con eventos sísmicos y volcánicos; y, en estos análisis, está la región patagónica en toda su franja cordillerana.

Científicos y geólogos de la Universidad de Calgary, indicaron en las últimas horas, en referencia a lo ocurrido en Nepal, que el aumento global de las temperaturas en la región del Hindu Kush-Himalaya jugó un papel crítico.

El calentamiento acelera el retroceso de los glaciares, y debilita el permafrost (el hielo que actúa como "pegamento" de las rocas en la montaña).

Al infiltrarse el agua de deshielo en las grietas estructurales de las cumbres, estas se vuelven inestables, detonando desprendimientos a gran escala, imposibles de predecir a tiempo.

Precisamente, la hipótesis principal del desastre en la frontera China, confirmada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), fue que una gigantesca masa de hielo y roca se desprendió de un glaciar, a unos 5.200 metros de altura, cayendo sobre el valle, y originando una impresionante masa de agua, barros y rocas, que atravesó las zonas pobladas.

La Patagonia tiene en su territorio más de 20,000 glaciares, lo que conforma la mayor extensión de hielo en el hemisferio sur, fuera de la Antártida. La superficie combinada de hielo patagónico supera los 23.000 kilómetros cuadrados, distribuidos a lo largo de la cordillera andina compartida por Chile y Argentina.

En esa gigantesca masa de hielo, el campo de Hielo Patagónico Sur (Argentina/Chile) es la estructura más imponente, con cerca de 16.800 kilómetros cuadrados. Alimenta directamente a 49 grandes glaciares independientes, como, por ejemplo, el célebre Perito Moreno.

Obviamente, no hay razones para temer ningún desastre inminente; pero sí es concreto que se evalúa permanentemente el comportamiento de cada uno de estos glaciares; y se ha ido asentando, en los últimos años, los niveles de reducción de esas grandes masas, afectadas por el lento, gradual, y sostenido, aumento de la temperatura global en el planeta.

En Nepal, el alud de hielo, nieve y escombros que causó el desprendimiento de un glaciar situado en las altas cumbres, cayó directamente sobre el río Lhende Khola (un afluente del río Bhote Koshi / Trishuli). Esta masa creó un tapón o presa natural provisional, reteniendo millones de litros de agua detrás del obstáculo. Al no soportar la presión estructural, la barrera cedió abruptamente en cuestión de minutos. Esto liberó un torrente monstruoso que elevó el nivel del río hasta 9 metros en solo media hora.

Nada indica que esto vaya a ocurrir en estas regiones del sur argentino. Pero tampoco puede negarse que, en situaciones específicas y con una confluencia de factores probables, sí ocurra. De ahí la enseñanza que debería dejar Nepal sobre lo que aquí se hace con la naturaleza.

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