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Fax, VHS y teléfono fijo: los viejos consumos que sobreviven en la medición del IPC nacional y cómo se diferencia Neuquén

El IPC nacional volvió a mostrar una suba mensual moderada, pero la canasta básica aumentó 2,6%. En Neuquén, el índice provincial marcó 2,3% en agosto y utiliza una estructura de consumo propia. La discusión sobre cómo se mide la economía vuelve a quedar en el centro.

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Un número que no siempre se parece al changuito

El INDEC informó que la inflación nacional fue del 1,7% en agosto, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) aumentaron 2,6% durante el mismo mes. En términos interanuales, la CBA subió 39,6% y la CBT 38,3%.

La diferencia no es menor.

El IPC intenta medir la variación promedio de los precios de una canasta de bienes y servicios representativos del consumo de los hogares. La canasta básica, en cambio, busca establecer cuánto necesita una familia para cubrir determinados consumos esenciales.

Por eso, ambos números pueden moverse de manera diferente y explicar por qué una familia puede sentir que sus gastos aumentaron bastante más que el porcentaje que aparece en el informe mensual.

Neuquén mide otra realidad de consumo

En una entrevista con “La mañana es de La Primera” por AM550, el secretario de Finanzas de la Municipalidad de Neuquén, Fernando Schpoliansky, planteó una discusión metodológica sobre las diferencias entre ambos indicadores.

“Neuquén mide una canasta de bienes y servicios más moderna que la que mide el INDEC a nivel nacional, la de Neuquén es del año 2019 y la de INDEC es de 2004”, argumentó el funcionario.

El funcionario explicó que la estructura utilizada por Neuquén busca reflejar de manera diferente los bienes y servicios consumidos por los hogares.

El punto de fondo es cómo se construye una canasta de consumo y cuánto tiempo puede pasar hasta que esa estructura vuelva a actualizarse.

El propio INDEC reconoce que las encuestas de gastos de los hogares son fundamentales para construir la canasta del IPC. Su información oficial disponible muestra que la estructura de ponderaciones utilizada para el IPC nacional se vincula con la ENGHo 2004/2005.

El organismo también realizó una nueva Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares entre 2017 y 2018, con alrededor de 45.000 hogares, precisamente para conocer cómo fueron cambiando los hábitos de consumo.

Papel de fax, telefonía fija y alquiler de VHS

Para Schpoliansky, el problema no es solamente cuánto aumenta cada precio, sino qué productos y servicios se toman como referencia para construir el promedio. Su crítica apunta a que una estructura basada en consumos de otra época puede perder capacidad para reflejar cómo gastan actualmente las familias.

“Recordarás que el titular que estaba antes, Marco Lavagna, intentó cambiar la metodología del cálculo y el Gobierno nacional no lo dejó, porque justamente implicaba una modernización de los bienes y servicios que se miden a nivel nacional, que son muy antiguos. Por ejemplo, papel de fax, telefonía fija, alquileres en videoclub, cuestiones que ya no existen”, explicó Schpoliansky.

El funcionario cuestionó este cálculo y sostuvo que responde a decisiones políticas.

“Como el IPC es un promedio de esa canasta de bienes y servicios, si vos dentro pones bienes que no existen más, eso obviamente es un cero al momento de hacer la sumatoria y sacar el promedio, entonces baja el promedio”, explicó.

La discusión por una canasta que quedó atrás

Schpoliansky fue particularmente crítico con la antigüedad de las ponderaciones utilizadas a nivel nacional y mencionó durante la entrevista ejemplos de consumos que, según su planteo, ya no representan de la misma manera a las familias actuales.

“No refleja el verdadero costo de vida el IPC, se ha vuelto un indicador bastante distorsionado de la realidad económica”, sostuvo.

La afirmación corresponde al funcionario municipal y debe entenderse dentro de esa discusión metodológica. El IPC no pretende medir cuánto gasta cada familia en particular, sino la evolución promedio de una canasta representativa.

El problema aparece cuando ese promedio se utiliza para explicar situaciones concretas: el alquiler, los alimentos, la electricidad, la educación o el transporte pueden tener una evolución muy diferente al nivel general.

En agosto, la canasta básica volvió a correr más rápido

Los números oficiales ofrecen un dato particularmente sensible.

Mientras el IPC nacional avanzó 1,7%, la canasta básica aumentó 2,6%. Es decir, el conjunto de bienes y servicios utilizado para establecer el umbral de pobreza tuvo una suba 0,9 puntos porcentuales superior al índice general en un solo mes.

Esto ayuda a explicar por qué una desaceleración de la inflación no necesariamente se traduce en una mejora inmediata de la situación de las familias.

Los precios pueden subir más lentamente y, al mismo tiempo, continuar alejándose de los ingresos si los salarios no consiguen recuperar el terreno perdido.

El dato neuquino también muestra una realidad propia

En Neuquén, el IPC provincial registró una variación del 2,3% en agosto, seis décimas por encima del indicador nacional. El índice acumuló 22,8% en los primeros ocho meses de 2026 y 36,2% interanual.

El dato obliga a evitar una comparación sencilla entre ambos índices.

Neuquén no está mostrando una inflación menor que la nacional. Lo que sí existe es una medición provincial específica, elaborada por la Dirección Provincial de Estadística y Censos, con su propia estructura de bienes y servicios y destinada a reflejar el comportamiento de los hogares residentes en las áreas urbanas de la provincia.

La provincia, además, utiliza actualmente ese indicador junto con el nacional para determinados acuerdos salariales. En el último acuerdo para la administración provincial se estableció una actualización calculada mediante una media ponderada: 50% IPC Neuquén y 50% IPC nacional.

Cuando el ingreso no alcanza, aparece el endeudamiento

La otra cara de la pérdida del poder adquisitivo es el endeudamiento de los hogares. Schpoliansky sostuvo que una parte de las familias ya no logra cubrir sus gastos habituales únicamente con sus ingresos.

“No es casual el endeudamiento, no es que nos levantamos y dijimos ´vamos a endeudarnos y no le vamos a pagar a nadie´. El dinero no alcanza porque no llega a cubrir una canasta básica total con tu salario, con tus ingresos, y entonces recurrís al endeudamiento”, aseguró respecto a los índices nacionales.

Según explicó, el problema se profundiza cuando las tasas de interés hacen que las deudas se acumulen.

“Pagas el mínimo de la tarjeta y se te hizo una bola que al otro mes no lo podés pagar”, puntualizó.

El funcionario ubicó esta situación dentro de un escenario más amplio de pérdida del poder adquisitivo, que alcanza a trabajadores registrados, jubilados, monotributistas, cuentapropistas y pequeños comerciantes.

“Es lo que ocurre en argentina por la pérdida del poder adquisitivo en los ingresos. Tanto los salarios, jubilaciones ni que hablar, mucho peor, del ingreso en general, cuentapropista, monotributista, pequeños comerciantes. El dinero no alcanza y por eso el consumo está muy deprimido”, reveló.

La mirada del FMI y el recuerdo de otras crisis

Schpoliansky también cuestionó la distancia que puede existir entre los indicadores macroeconómicos y lo que sucede dentro de los hogares.

“Los informes técnicos del FMI, son informes que están vinculados a lo que el FMI entiende que son niveles de morosidad altos, bajos o medios para un país como el nuestro. Ellos no ven un riesgo significativo, pero cuando se analiza la economía real de un país más allá de estos informes, se observa que los niveles de endeudamiento y morosidad están por encima delo histórico, nos remonta al 2001 o 2002”, recordó.

En ese sentido, sostuvo que la situación actual debe analizarse más allá de la estabilidad financiera general.

“Ellos, el FMI, hablan de la economía macro, la estabilidad financiera, es decir poder cumplir con los compromisos internacionales de deuda, con ellos mismos que son nuestro gran acreedor. En ese sentido no ven una situación compleja para que el país cumpla en términos financieros. Pero dentro del país, en la extensión, diversidad geográfica y de economías que tiene, está muy golpeado”, opinó.

Jubilaciones al límite de la indigencia

El impacto sobre los adultos mayores fue otro de los puntos planteados durante la entrevista. Salvando las diferencias con cerca del 70% de jubilados de Neuquén, que cobran a traves del ISSN y cuyos ingresos difieren considerablemente de una jubilación nacional.

Schpoliansky mencionó una jubilación mínima de $489.775 frente a una canasta básica alimentaria de $726.469, y describió la diferencia como una situación crítica.

“En términos técnicos, todos los jubilados del país son indigentes, están por debajo de la canasta básica alimentaria. Con eso no pueden cubrir la canasta básica alimentaria, que es el mínimo de calorías que un ser humano necesita para vivir. Eso es un escándalo, es verdaderamente vergonzoso”, reconoció.

El funcionario aclaró que se refería a las jubilaciones nacionales, ya que el régimen previsional de la provincia de Neuquén tiene características diferentes.

La conclusión que planteó Schpoliansky atraviesa buena parte de su análisis: cuando los ingresos pierden capacidad para acompañar los gastos esenciales, el problema deja de ser solamente un porcentaje mensual y pasa a expresarse en menos consumo, más deuda y mayor dificultad para llegar a fin de mes.

“Están muy desvirtuados los ingresos respecto del piso mínimo que necesita una persona, y eso hace que el consumo esté por el piso, y la industria golpeada, que sin demanda no puede avanzar. Una situación compleja en la economía argentina más allá de los informes del FMI”, concluyó.

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