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La Fundación Cruzada Patagónica llegó al programa de Mario Pergolini para contar su trabajo en la Patagonia rural

Tres integrantes de la Fundación Cruzada Patagónica participaron del programa Otro Día Perdido, conducido por Mario Pergolini, donde compartieron el trabajo que la institución desarrolla desde hace 46 años para garantizar el acceso a la educación en parajes rurales de la Patagonia. 

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La educación rural de Neuquén tuvo su lugar en la TV nacional de la mano de Mario Pergolini.

La historia de la Fundación Cruzada Patagónica, una institución que desde hace más de cuatro décadas trabaja para acercar educación a jóvenes de los parajes más aislados de la Patagonia, tuvo este jueves un espacio en la televisión nacional. Tres de sus integrantes participaron del programa Otro Día Perdido, conducido por Mario Pergolini, donde contaron cómo funciona el proyecto educativo que hoy alcanza a más de 600 estudiantes.

En el estudio estuvieron Anabel Celebrino, Marcelo Casamajou y Federico Mutti, quienes relataron la experiencia de las escuelas agrotécnicas que la fundación sostiene en la región, entre ellas la histórica sede en Junín de los Andes, creada para brindar oportunidades educativas a jóvenes que, por las distancias y las condiciones geográficas, quedaban fuera del sistema.

Antes de darles la bienvenida, Pergolini los presentó con una frase que marcó el tono de la entrevista. "Hay gente que inspira y creo que tiene que ver con esta gente de la Fundación Cruzada Patagónica".

Durante la charla, el director del CER Pilca Viejo, Federico Mutti explicó que la fundación trabaja desde hace 46 años promoviendo el desarrollo integral de las familias rurales de la Patagonia. Actualmente cuenta con tres escuelas agrotécnicas: una en Junín de los Andes, otra en Cholila (Chubut) y una tercera en Pilca Viejo, un paraje de Río Negro ubicado a unos 80 kilómetros de Bariloche.

El objetivo, explicó, es que los jóvenes "aprendan haciendo", con una formación orientada al trabajo en el campo y al desarrollo de las comunidades rurales. La iniciativa nació cuando sus fundadores detectaron que cientos de chicos de los parajes neuquinos no tenían posibilidades de continuar sus estudios secundarios.

Primero impulsaron programas de alfabetización y capacitación en oficios. Luego llegó la creación de la escuela agrotécnica de Junín de los Andes, que se convirtió en el punto de partida de un proyecto que hoy es referencia en la Patagonia.

 

Vivir en la escuela para poder estudiar

Uno de los momentos más emotivos del programa llegó cuando los estudiantes contaron las enormes distancias que recorren para acceder a la educación. Marcelo Casamajou explicó que vive en Mencué, una localidad del departamento El Cuy, provincia de Río Negro, donde en invierno las temperaturas bajo cero, y que debe recorrer alrededor de 180 kilómetros para llegar a la escuela. Por esa razón, como muchos de sus compañeros, permanece alojado en la residencia estudiantil de lunes a viernes.

Anabel Celebrino, por su parte, contó que integra la primera promoción de la escuela de Pilca Viejo y recordó cómo se enteró de la apertura del establecimiento cuando todavía cursaba la primaria. El año próximo será una de las primeras egresadas como técnica agropecuaria.

 

Aprender produciendo

Además de la formación académica, los alumnos trabajan en huertas, granjas e industrias donde elaboran productos regionales. Durante el programa llevaron dulces artesanales de tomate, frutilla y frambuesa, elaborados íntegramente por los estudiantes, desde la cosecha hasta el envasado y el etiquetado.

Los productos se comercializan en la propia escuela y en distintas ferias de la región, generando recursos y experiencia para los jóvenes.

Mutti explicó que actualmente la Fundación Cruzada Patagónica acompaña a más de 600 estudiantes entre las tres escuelas, además de desarrollar programas de educación primaria para adultos en distintos parajes.

También señaló que el crecimiento de la matrícula plantea nuevos desafíos, especialmente en infraestructura y residencias estudiantiles, por lo que la institución continúa sosteniéndose gracias al aporte de particulares y empresas.

Al finalizar la entrevista, Pergolini destacó el compromiso de quienes hacen posible el proyecto y felicitó tanto a los docentes como a los estudiantes por el esfuerzo que realizan para acceder a la educación.

La presencia de la Fundación Cruzada Patagónica en un programa de alcance nacional permitió visibilizar una realidad muchas veces desconocida: la de cientos de jóvenes que recorren decenas —y hasta cientos— de kilómetros para estudiar y construir un futuro sin abandonar sus raíces en la Patagonia rural.

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