¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Jueves 19 de Marzo, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Los judiciales neuquinos siguen en conflicto, pero más plata no hay

La situación es complicada por el estado de las cuentas públicas en el ámbito judicial, con un presupuesto que no cubre gastos.

PUBLICIDAD

Los servicios de Justicia en Neuquén siguen complicados por una larga huelga del sindicato judicial neuquino, SEJUN, que persiste pese a que, en la última reunión realizada con los representantes del Tribunal Superior de Justicia, el miércoles, se les manifestó claramente que la única propuesta salarial es la ya efectuada -y rechazada- y que presupuestariamente no hay otra posibilidad.

La propuesta salarial del TSJ, presentada el 5 de marzo, contempla actualizaciones trimestrales por IPC durante todo 2026, dos bonos extraordinarios de 400.000 pesos, una asignación adicional en dos cuotas actualizada por inflación, ayuda escolar extraordinaria y una suma de 350.000 pesos con destino a capacitación

A esos ajustes, en sintonía con lo que el Estado ha acordado con otros gremios, los sectores más radicalizados del gremialismo judicial los tildan de “rebaja de sueldos”; y contrastan lo que gana un juez con lo que cobra un empleado llano de la administración de Justicia en Neuquén.

El “no hay otra posibilidad” esgrimido como argumento por el secretario de Superintendencia del TSJ, Manuel Fuertes; el director general de Administración, Julio Yáñez; y el director de Gestión Humana, Ramiro Flores, en el encuentro con los sindicalistas de SEJUN, el miércoles, está más que fundamentado: el Poder Judicial está virtualmente quebrado, ya que su presupuesto no alcanza para pagar la mitad de sus propios gastos.

Si no quiebra, es porque la diferencia de las cuentas en rojo las aporta el Poder Ejecutivo, con permanente contribuciones de dinero, que se hacen para que el servicio de Justicia en la provincia pueda seguir funcionando.

Esta contradicción entre lo que dice la Ley, que establece la autarquía del Poder Judicial, y lo que realmente pasa, es peligrosamente desdeñada por el sindicato, que, en los papeles, desconoce la legislación y carga la responsabilidad directamente sobre el gobierno, así, en general. Es una situación altamente explosiva, peligrosa, porque oscila entre la flojura institucional en lo concreto, con la idea de que la plata del Estado cae como maná del cielo, mágicamente.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD