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Juntos Somos Río Negro: Alberto Weretilneck suelta el mando y empuja a Rodrigo Buteler

En una jugada quirúrgica y cargada de mensaje político, el gobernador decidió correrse de la presidencia de Juntos Somos Río Negro y bendecir a una nueva generación. Afuera quedaron pesos pesados como Pedro Pesatti y Gustavo Gennuso.

 

Por Redacción

Viernes, 17 de abril de 2026 a las 14:46
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La foto del recambio: Buteler toma la lapicera partidaria mientras Weretilneck reordena el tablero y redefine el poder desde las sombras.

La política rionegrina no duerme, y cuando parece que todo está quieto, alguien mueve fuerte. Esta vez Alberto Weretilneck, a horas del cierre de listas internas decidió correrse de la presidencia de Juntos Somos Río Negro y entregar el control partidario a alguien de su riñón, Rodrigo Buteler. No es un gesto menor: es un mensaje directo hacia adentro y hacia afuera. Se corre él, pero también b

La jugada tiene lectura múltiple. Por un lado, busca descomprimir tensiones tras un 2025 donde el oficialismo sintió el avance del peronismo y de La Libertad Avanza. Por otro, instala una narrativa de renovación generacional que, en los papeles, suena fresca. Buteler, con 41 años y base en el Alto Valle, encarna ese recambio que Weretilneck ahora necesita mostrar.

Pero todo movimiento tiene costo y el recambio se llevó puestos nombres pesados. Pedro Pesatti queda afuera de la conducción en medio de un distanciamiento que ya no se disimula. Lo mismo ocurre con el ex intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, que pierde la Secretaría General y la ex Gobernadora, Arabela Carreras -ya estaba afuera desde que terminó su mandato-, confirma el cierre de una etapa dentro del oficialismo.

Detrás de la escena, lo que se discute es el poder real. Weretilneck se corre, sí, pero no se va, reordena. Baja la exposición, pero conserva la lapicera estratégica. El nuevo esquema diluye liderazgos tradicionales y reparte juego entre dirigentes con gestión territorial, una señal clara de hacia dónde quiere llevar el partido.

El armado que asoma tiene lógica geográfica y política. Buteler conducirá desde Cipolletti, acompañado en la vicepresidencia por el intendente de Viedma, Marcos Castro y Natalia Almonacid, de Bariloche en la Secretaría General. Un triángulo que busca equilibrio entre Alto Valle, Atlántico y Cordillera.

El alfil de Weretilneck, Facundo López seguirá controlando la Asamblea, un lugar clave donde se cocina la política fina. Su continuidad es la garantía de que, pese al recambio, el partido no pierde su columna vertebral.

El cambio no es solo de nombres. También se tocaron las reglas. La flexibilización de requisitos para competir abre la puerta a nuevos dirigentes y acelera el recambio interno. Es, en los hechos, una invitación a ampliar la base y oxigenar una estructura que venía mostrando signos de desgaste.

El telón de fondo es 2027. Y más allá también. Con Buteler al frente, el oficialismo ensaya una transición ordenada que le permita llegar competitivo. Incluso, en voz baja, algunos ya lo proyectan como candidato a gobernador en 2031. Todo mientras Weretilneck, fiel a su estilo, reacomoda piezas sin dejar de jugar.

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