Cada 24 de marzo el pueblo vuelve a recordar a quienes fueron secuestrados, torturados y desaparecidos durante la última dictadura argentina, a 50 años de la temible época que nunca más se debe repetir.
En todos los rincones del país hubo personas que se quedaron sin amigos, familiares, compañeros, parejas, padres, hijos. De un día para otro no supieron más de ellos y los buscaron hasta el cansancio, en un contexto donde no había respuestas ni piedad.
En Cipolletti resuenan nombres que nunca se van a olvidar y hay espacios que se han nombrado en honor a ellos, exigiendo para siempre memoria. Las historias de quienes faltan siguen teniendo voz en sus familiares y amigos, quienes se encargan de que no los olviden.
Leticia Veraldi, secuestrada afuera del colegio Manuel Belgrano
Uno de los casos más conocidos es el de Leticia Veraldi, en homenaje a quien hoy en día existe la Casa Leticia en la ciudad. Actualmente allí funciona una residencia universitaria, la cual pertenecía a la familia Labrune -Noemí fue fundadora en plena dictadura de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH) de Neuquén- y fue donada para la Universidad Nacional del Comahue (UNCo).
Leticia nació en 1960 en Capital Federal y en 1977 fue secuestrada por dos hombres cuando salía del colegio Manuel Belgrano en Cipolletti, ya que se había mudado aquí para refugiarse del golpe de Estado. Por seguridad, durante la dictadura su familia la traslada a esta zona, en el marco de la represión a estudiantes secundarios, iniciada el 16 de septiembre conocida como "La Noche de los Lápices".
Leticia, militaba en la Juventud Guevarista. Cuando llegó al Alto Valle se asentó en la casa de Noemí Labrune, y comenzó su quinto año de secundario en el Belgrano.
Fue el 4 de julio de 1977 cuando salía del colegio, se despidió de sus amigas y fue secuestrada por un grupo de hombres que la arrastró hacia un Fiat 128. Desde entonces está desaparecida y, según se reconstruyó, días antes de su secuestro un oficial de Inteligencia de Río Negro había llamado al colegio preguntando a qué hora salían los alumnos de quinto año.
En el juicio relataron cómo se habrían dado los hechos y se cree que luego de su paso por la delegación de la Policía Federal, fue trasladada a Campo de Mayo en Buenos Aires.
Su caso fue abordado en el cuarto juicio, conocido como "La Escuelita" en Neuquén, donde se cometieron 28 crímenes de lesa humanidad, 14 de las víctimas están desaparecidas, entre ellas Veraldi. Fueron fundamentales los testimonios de Noemí Labrune y compañeras del secundario, Noemí Nuin y Sonia Mattano, últimas en verla con vida a Leticia.
La Fiscalía Federal de Neuquén, a cargo de Walter Romero, pidió que la desaparición de Veraldi no sólo sea juzgada por el secuestro y las torturas, sino también por el delito de homicidio: "Teniendo en cuenta los testimonios de lo ocurrido y al no haber evidencia física de la víctima, cabe suponer que fue asesinada".
Fernando Jara, secuestrado frente a sus hijas y esposa
Otro caso conocido y por el cual se nombró así a una Biblioteca Popular de la ciudad es el de Fernando Jara. Nació en Cipolletti en septiembre de 1943 y asistió a la Escuela Primaria Cadelago, luego a la Escuela 53, también cursó la enseñanza media en la antigua Monotécnica.
Desde chico trabajó en distintos rubros, como la Sodería de Othaz, la Panificadora Cipolletti, la Cerámica Río Negro, la Central Térmica Alto Valle y el Instituto de la Vivienda de Río Negro. Durante esa época fue militante de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) y luego en Montoneros. Por diferencias y amenazas se vio obligado a irse de Cipolletti.
Fue así como se reubicó en Bahía Blanca y trabajó en el Puerto de Ingeniero White. Sin embargo, a sus 33 años fue secuestrado por el Quinto Cuerpo del Ejército, el 18 de Julio de 1976. Sus propias hijas estaban presentes el día del secuestro, quienes relataron que durante la madrugada irrumpieron en su casa cuando su padre se levantaba a trabajar, apuntaron a su madre y se lo llevaron.
Su familia sabe que estuvo detenido en Bahía Blanca y que lo llevaron a Morón, también suponen que estuvo en el centro clandestino de detención "La Escuelita" de Neuquén. Sus hijas han compartido que antes de morir le envío a un compañero un mensaje diciendo: “Peleé por una causa justa y muero para el bienestar del pueblo”.
Durante su detención, el Ejército difundió comunicados falsos, afirmando que había participado en un enfrentamiento armado. Según aportes testimoniales de otros detenidos, el Ejército lo sacó de allí y lo fusilaron.
Hoy en día la biblioteca de las 300 Viviendas de Cipolletti lleva su nombre.
Mónica Almirón y Enzo Lauroni, secuestrados en la calle
Mónica Judith Almirón y Enzo Lauroni desaparecieron en agosto de 1977. El matrimonio era oriundo de Chaco y llegaron a Cipolletti en 1976, un año antes de ser secuestrados y desaparecidos por los militares. Ambos fueron militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
Mónica fue docente de Cuarto grado en la Escuela Rural Nº45. Enzo nació en Véroli (Italia) en 1948, era Ingeniero Hidráulico y trabajaba en una obra en el tradicional barrio Manzanar al momento de su secuestro.
Enzo fue interceptado el 8 de agosto de 1977 por Gendarmería, en diagonal al Hospital en la calle Fernández Oro. A Mónica la sacaron de su casa en la calle Sáenz Peña al 600, engañándola con que su marido se accidentó.
La subieron forzadamente a un Ford Falcon, ambos fueron secuestrados y detenidos clandestinamente en Gendarmería de Neuquén. Días después fueron trasladados a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
Los últimos testimonios afirmaron haberlos vistos con vida en la Dirección de Investigaciones de la Policía del Chaco. Al momento de los secuestros, sus hijos pequeños, una nena de 2 años y un niño de 4, quedaron a cargo de una vecina. Luego fueron entregados a su abuela materna Judith, quien se ocupó de su crianza.