El escándalo por el fraude eléctrico detectado en barrios privados de Neuquén sumó este lunes una fuerte advertencia desde la conducción de la Cooperativa CALF. El gerente de Cobranzas y Transformación Tecnológica, Nicolás Autiero, confirmó en declaraciones al programa La Mañana es de la Primera por AM550, que las inspecciones realizadas en urbanizaciones cerradas revelaron maniobras técnicas deliberadas para evadir el pago del servicio eléctrico, algunas incluso con intervenciones complejas para ocultar las conexiones.
“No estamos hablando de irregularidades menores: en muchos casos encontramos derivaciones directas de la red o manipulaciones deliberadas del sistema de medición para evitar registrar consumos eléctricos muy elevados”, afirmó Autiero.
Según explicó el funcionario de la cooperativa, las inspecciones realizadas por el área de Disciplina de Mercado detectaron desde conexiones directas que puenteaban los medidores hasta instalaciones clandestinas más sofisticadas, algunas incluso ocultas con cableado subterráneo.
“Cada vez que alguien decide no registrar su consumo, esa energía igual circula por el sistema. El perjuicio económico termina recayendo sobre toda la cooperativa y sobre los asociados que sí pagan su servicio”, remarcó.
“No estamos hablando de irregularidades menores: en muchos casos encontramos derivaciones directas de la red o manipulaciones deliberadas del sistema de medición para evitar registrar consumos eléctricos muy elevados”, afirmó Autiero.
Riesgos para la red y para los vecinos
Autiero advirtió además que este tipo de conexiones clandestinas no solo constituye un delito, sino que también pone en riesgo la seguridad eléctrica de todo el sector. “Cuando una instalación se conecta de forma clandestina se distorsiona la carga real de la red. Eso puede generar sobrecargas, fallas en transformadores y problemas operativos que afectan la calidad del servicio de todo el barrio”, explicó.
En ese sentido, también alertó sobre el peligro que implican las instalaciones manipuladas sin control técnico. “La manipulación de instalaciones eléctricas sin intervención de la cooperativa es extremadamente peligrosa. Son conexiones sin protecciones adecuadas que ponen en riesgo a las familias, a los vecinos y también a nuestros trabajadores”, sostuvo.
Cortes de servicio, multas y posibles causas penales
Tras detectar las maniobras, la cooperativa procedió al corte inmediato del suministro, al retiro de los medidores y al labrado de actas con presencia policial.
Autiero detalló que las sanciones económicas pueden ser muy significativas, ya que la facturación se calcula sobre el consumo real estimado y puede retrotraerse hasta cuatro años.
“La manipulación de instalaciones eléctricas sin intervención de la cooperativa es extremadamente peligrosa. Son conexiones sin protecciones adecuadas que ponen en riesgo a las familias, a los vecinos y también a nuestros trabajadores”, sostuvo.
“Las multas se calculan sobre el consumo detectado y mediante un algoritmo que permite reconstruir el uso de energía hasta cuatro años hacia atrás, por lo que estamos hablando de sanciones económicas muy importantes”, explicó.
Además, no se descarta avanzar en la vía judicial. “La energía eléctrica es un recurso comunitario y su utilización fuera del marco legal no va a ser tolerada. En los casos de mayor gravedad vamos a evaluar acciones penales por hurto de energía”, advirtió.
Desde la cooperativa remarcaron que los controles continuarán en distintos sectores de la ciudad y que el objetivo es garantizar que el sistema eléctrico se administre bajo las mismas reglas para todos. “Las reglas son iguales para todos. No hay privilegios. El hurto de energía perjudica a toda la cooperativa y al conjunto de los asociados”, concluyó Autiero.