Neuquén consolida un desempeño económico que contrasta con el escenario nacional: pese a recibir significativamente menos recursos de los que aporta al Estado central, es hoy una de las provincias que más crece y la que mayor cantidad de empleo genera. El dato no es menor en un contexto de retracción económica generalizada, caída de la recaudación y reducción de transferencias federales que afectan a la mayoría de las jurisdicciones.
Ya en julio de 2024, el gobernador Rolando Figueroa había planteado con claridad la inequidad del sistema: “De cada 100 pesos que pagamos de impuestos los neuquinos, nos vuelven sólo 30”. Esa relación se mantiene vigente y expone una estructura de distribución que no guarda correlación directa ni con la producción ni con el aporte al PBI nacional. Mientras Neuquén se ubica entre las provincias que más generan y menos reciben; otras como Chaco, La Rioja, Catamarca, Formosa y Tierra del Fuego reciben entre el doble y el triple de lo que aportan.
El contexto nacional agrava esa situación. La caída del consumo impacta directamente en la recaudación de impuestos como el IVA, a nivel nacional, y de Ingresos Brutos en las provincias. Esto deriva en una menor masa coparticipable y, en consecuencia, en menos recursos para los distritos. Pero Neuquén mantiene su modelo de desarrollo porque es la provincia más independiente.
Los indicadores provinciales muestran una dinámica alentadora. Mientras la mayoría de las provincias lo hizo con déficit, Neuquén cerró el ejercicio 2025 con superávit financiero y operativo por segundo año consecutivo, alcanzando un resultado positivo de 51.600 millones de pesos. Este desempeño se explica por una combinación de regalías hidrocarburíferas y una política sostenida de orden fiscal, que permitió financiar la obra pública con recursos propios.
Los datos del primer trimestre de 2026 vaticinan un panorama que será complejo a nivel país. Las transferencias automáticas y discrecionales al conjunto de las provincias, registraron una caída real superior al billón y medio de pesos, con un desplome cercano al 70% interanual en marzo. Distritos como la Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos y la provincia de Buenos Aires concentraron gran parte de los envíos coparticipables, mientras que Neuquén siguió relegada.
A pesar de este escenario, la provincia sostiene niveles de inversión en infraestructura, con obras de pavimentación, construcción de escuelas y programas de capacitación laboral. Este proceso no responde únicamente al desarrollo de Vaca Muerta, sino a decisiones políticas orientadas a transformar esos recursos en herramientas de crecimiento sostenido y equitativo.
El ministro de Economía provincial, Guillermo Koenig, explicó que la estrategia se basa en evitar el endeudamiento y fortalecer la autonomía financiera. “Neuquén ha decidido rechazar préstamos de Nación para evitar hipotecar recursos futuros, priorizando en su lugar la reducción de la deuda pública y la inversión en infraestructura”, afirmó. Además, detalló que la provincia registra caídas consecutivas en los aportes federales (es decir los que llegan de Nación): 8,1% en enero, 7,4% en febrero y 5,6% en marzo.
Koenig también subrayó que la estructura de ingresos neuquina permite amortiguar el impacto de la mezquindad nacional: las transferencias nacionales representan apenas entre el 18 y el 19% del total, mientras que el 46% proviene de regalías y el 36% de recaudación propia. En ese esquema, Neuquén no sólo resiste el contexto adverso, sino que logra crecer, generar empleo y sostener la inversión pública, consolidando un modelo en el que los recursos hidrocarburíferos se traducen en desarrollo concreto a partir de políticas activas y orden fiscal.