Más de 20 mil afiliados estaban habilitados para votar en los distintos centros habilitados para elegir a las nuevas autoridades partidarias. Sin embargo, menos del 10% del padrón concurrió a las urnas, según los primeros datos difundidos tras el cierre de los comicios.
La jornada estuvo atravesada por tensiones internas, acusaciones cruzadas y decisiones organizativas tomadas a último momento, lo que alimentó las críticas de sectores que quedaron fuera de la competencia electoral.
Desde uno de los espacios que intentó presentarse en la interna denunciaron la proscripción de su lista y apuntaron contra el sector conocido como “parrillismo”, al que responsabilizaron por impedir su participación.
En un comunicado, el sector excluido sostuvo que trabajaba en una propuesta de renovación y ampliación del peronismo a nivel nacional, pero aseguró que “el parrillismo y sus tentáculos en la justicia electoral no dejaron que la lista participara de esta instancia electoral”.
Más allá de las denuncias, lo cierto es que la elección terminó mostrando una concurrencia muy baja, lo que dejó en evidencia la falta de competitividad del proceso interno y el escaso nivel de movilización dentro del partido.
A las tensiones políticas se sumaron cambios de último momento en la organización del comicio. La Junta Electoral partidaria dispuso modificaciones a través de la Resolución N.º 15/2026, que incluyó cambios en autoridades de mesa, confirmación de designaciones y reordenamiento de centros de votación en distintas localidades de la provincia.
Con este escenario, la interna del PJ neuquino terminó marcada por la baja participación, las críticas internas y las denuncias de sectores que quedaron afuera de la contienda, en un proceso que buscaba renovar autoridades pero que volvió a exponer las profundas divisiones dentro del peronismo provincial.