La Legislatura de Río Negro sancionó una reforma integral a la Ley de Farmacias, que incorpora la receta electrónica, la entrega a domicilio y la flexibilización de distancias entre establecimientos. El Colegio de Farmacéuticos de Río Negro fijó posición y advirtió que replicar el modelo chileno puede derivar en concentración del mercado, cierre de farmacias de barrio y debilitamiento del sistema sanitario, con el riesgo de que la salud quede subordinada al negocio.
El Colegio expresó que la reforma abre la puerta a un escenario donde las farmacias de cercanía, las que conocen a los pacientes por su nombre y sostienen la atención en comunidades pequeñas, podrían desaparecer frente a cadenas concentradas. Señaló que la salud no puede transformarse en un negocio y que la pérdida de independencia profesional de los farmacéuticos afectaría directamente la calidad de la atención.
Entre los puntos críticos, la entidad destacó la posibilidad de menor acceso en zonas rurales o no rentables, precios poco transparentes y conductas anticompetitivas que debilitarían el rol sanitario de la farmacia. “Defender a la farmacia es defender al paciente. Priorizamos la salud ante el negocio de unos pocos”, destacó el Colegio.
La reforma aprobada por la Legislatura regula además la receta electrónica interoperable, la entrega a domicilio de medicamentos y la flexibilización de distancias entre farmacias, medidas que el oficialismo defendió como modernización del sistema. Sin embargo, el Colegio advierte que, sin controles adecuados, estas herramientas pueden profundizar desigualdades y generar fuga de ganancias fuera de las comunidades.
El debate legislativo reflejó posiciones encontradas: mientras algunos legisladores destacaron la necesidad de actualizar la normativa para adaptarla a nuevas tecnologías, otros coincidieron con el Colegio en que la desregulación puede provocar concentración y pérdida de acceso en localidades pequeñas.