La salida sacudió al corazón del sector frutícola del Alto Valle: Marcos Bielma renunció de manera indeclinable a la Secretaría General del Sindicato de la Fruta (SOEFRNyN) y a la presidencia de la obra social del gremio, acorralado por un delicado cuadro de salud que, según admitió, le impide seguir al frente de sus funciones pese a que aún le quedaban casi cuatro años de mandato.
La decisión no fue improvisada ni silenciosa. Por el contrario, Bielma la comunicó cara a cara ante la Comisión Directiva y los secretarios generales, en una reunión cargada de tensión y preocupación.
Allí dejó en claro que su salida responde exclusivamente a las complicaciones que arrastra desde hace meses, luego de haber atravesado una internación en terapia intensiva que dejó secuelas profundas. “No voy a poder cumplir con las funciones de la manera que corresponde”, reconoció, en una frase que resonó fuerte puertas adentro del gremio.
Sin embargo, lejos de un retiro total, el dirigente deslizó que no piensa desaparecer del mapa sindical. Aseguró que buscará “acompañar desde otro lugar”, lo que abre interrogantes sobre cuál será su rol real en esta nueva etapa y cuánto peso seguirá teniendo en las decisiones del sindicato.
Porque si algo quedó claro en los últimos años es que Bielma no era un actor menor: su figura tenía incidencia directa en un sector clave de la economía regional.
Ahora bien, su renuncia deja un vacío que no es menor. En un contexto ya complejo para la actividad frutícola, la salida anticipada de quien conducía el gremio genera incertidumbre interna y externa. ¿Quién tomará las riendas? ¿Habrá reacomodamientos o internas? Por ahora, esas respuestas no aparecieron con claridad, pero el movimiento ya empezó a sentirse.
En paralelo, el trasfondo político tampoco pasa desapercibido. Bielma supo moverse cerca de espacios vinculados al actual oficialismo libertario en sus primeros tiempos, incluso con gestos que no pasaron inadvertidos, como su rol de “asesor espiritual” de Lorena Villaverde en actos públicos y su cercanía con figuras que luego quedaron envueltas en polémicas. Con el correr del tiempo y tras distintos escándalos de la diputada, esa exposición se fue diluyendo y su presencia en ese ámbito se volvió cada vez más esporádica.
Por lo pronto, lo concreto es que el Sindicato de la Fruta enfrenta un cambio brusco e inesperado. Y en una región donde cada movimiento sindical repercute de lleno en la producción, el trabajo y la economía, la salida de Bielma no es un dato más: es una señal de alerta que empieza a reconfigurar el tablero.