La manifestación de la CGT, la CTA y movimientos sociales que hoy golpeó las puertas del Ministerio de Economía, en Buenos Aires, reclamó que el gobierno nacional implemente un programa de refinanciación de deudas (para reducir el endeudamiento familiar en Argentina), algo que en Neuquén ya comenzó a implementarse, según se anunció el martes pasado.
Ese día, el gobernador Rolando Figueroa anunció un programa “destinado a rescatar a las familias neuquinas endeudadas”, que apunta a asistir a las economías familiares que, pese a tener intención de cancelar sus compromisos, “no logran salir de la morosidad debido a las tasas y los intereses que se volvieron impagables”; precisamente, lo que la marcha sindical reclamó este jueves al gobierno de Javier Milei, para aplicar nacionalmente.
Los gremialistas y dirigentes sociales exigieron a la Casa Rosada “cumplir con la función de regulación del BCRA respecto a los niveles de tasa de interés aplicable a préstamos bancarios, las aplicaciones financieras, billeteras virtuales y todo medio susceptible de endeudamiento con personas físicas”; evaluar la situación (grave) de endeudamiento de las Pymes; y “la puesta en marcha de un programa de refinanciación de deudas que atienda el alarmante nivel de morosidad, incluyendo niveles de tasa acordes a la evolución de los ingresos”.
El martes de esta semana, el gobernador neuquino destacó que “quiero que ayudemos también a ordenar la cuenta de la familia neuquina” y agregó que “el equilibrio fiscal no es un trofeo para mostrar en una planilla, es lo que nos permite estar presentes cuando a un neuquino se le complica”, en el contexto del anuncio del programa para atender a familias endeudadas.
En la misma semana, y con Neuquén presente en Buenos Aires destacando el enfoque que la provincia hace del crecimiento de Vaca Muerta, y la necesidad de atender sus consecuencias sociales, se puso en evidencia, con un nivel de cosa concreta inusual, la contraposición de dos maneras de entender el rol del Estado en el país.