El agua tapa los pozos y multiplica el riesgo
Las lluvias volvieron a dejar en evidencia uno de los puntos más conflictivos para quienes circulan por la Ruta 22 en Cipolletti. La colectora de la Ruta Nacional 22, en el tramo comprendido entre Puente 83 y Mastrocola, presenta un marcado deterioro que se agravó con el temporal.
El principal problema no es solamente el estado del camino. El agua acumulada cubre los pozos y hace imposible conocer su profundidad antes de pasar sobre ellos. Para quienes transitan por el lugar, cada metro recorrido se transforma en una incógnita.
Desde el lugar, el móvil de AM550 relevó que el deterioro afecta ambos sentidos de circulación, aunque la mano que se dirige hacia Cipolletti es la que presenta las mayores complicaciones.
Filas en ambos sentidos durante gran parte del día
El mal estado de la calzada repercute directamente en la circulación. Desde las primeras horas de la jornada se observan largas filas de vehículos tanto hacia Cipolletti y Neuquén como en dirección a General Roca.
Por esa colectora circulan camiones, colectivos urbanos, servicios de larga distancia y vehículos particulares, todos obligados a reducir la velocidad para intentar esquivar los sectores más deteriorados.
La congestión ya es una constante y las aplicaciones de navegación muestran el corredor completamente saturado durante buena parte del día.
La oscuridad hace todavía más difícil circular
Con la llegada de la noche, el escenario se vuelve aún más complejo. La escasa iluminación del sector reduce la visibilidad y dificulta detectar los desniveles de la calzada.
A eso se suma el agua acumulada, que oculta el tamaño real de los pozos y aumenta el riesgo de sufrir daños en los vehículos o perder el control al intentar esquivarlos.
Las dificultades no distinguen el tipo de vehículo: afectan por igual a quienes utilizan la colectora para trabajar, viajar o simplemente trasladarse entre Cipolletti, Fernández Oro y el resto del Alto Valle.
Una obra que obliga a miles de vehículos a convivir con un camino deteriorado
Mientras avanzan los trabajos sobre la Ruta Nacional 22, las colectoras se convirtieron en el principal corredor alternativo para el tránsito.
Ese mayor flujo de circulación, combinado con las lluvias de los últimos días, aceleró el deterioro de una calzada que hoy soporta un volumen constante de tránsito pesado y liviano.
El resultado se repite a cualquier hora: circulación lenta, largas demoras y conductores obligados a avanzar con extrema precaución sobre un camino donde el agua ya no deja ver qué hay debajo.