La psicopedagoga Laura Collavini respaldó las medidas que restringen el uso de celulares en las escuelas y aseguró que son necesarias para mejorar la atención, el aprendizaje y los vínculos sociales de niños y adolescentes.
Durante una entrevista en el programa “Entretiempo”, emitido por AM550 La Primera, la especialista afirmó que las limitaciones “no son una prohibición absoluta”, sino una forma de ordenar el uso de la tecnología dentro del aula y fuera de ella.
“Cuando hay un no, también hay un sí por otro lado”, explicó Collavini, al comparar las restricciones con un semáforo en rojo: una limitación que busca generar orden y cuidado colectivo.
El impacto del celular en el aprendizaje
Para la especialista, uno de los principales problemas del uso constante del celular es la pérdida de concentración profunda. Según explicó, los dispositivos generan una atención “superficial” que dificulta sostener procesos de aprendizaje prolongados.
“Cuando estamos con dispositivos, no estamos prestando demasiada atención a otra cosa”, sostuvo.
En ese sentido, destacó que las nuevas reglamentaciones escolares no eliminan completamente el uso del celular, sino que permiten su utilización con fines pedagógicos y bajo supervisión institucional.
Además, señaló que estas medidas también pueden ayudar a limitar el acceso a plataformas de apuestas online y otros contenidos perjudiciales que hoy circulan con facilidad entre adolescentes.
“Los chicos necesitan explorar el mundo real”
Collavini remarcó que el desarrollo infantil necesita experiencias concretas y no solamente estímulos digitales.
“Hay que tocar, agarrar, explorar, oler. Nada reemplaza la actividad lúdica”, afirmó.
La psicopedagoga advirtió que la exposición excesiva a pantallas durante la infancia puede provocar problemas motrices, dificultades de razonamiento y alteraciones emocionales.
También mencionó que cada vez son más frecuentes las consultas vinculadas a ansiedad, estrés e insomnio, síntomas asociados al uso intensivo de la tecnología y a la hiperconectividad permanente.
Según explicó, la situación es aún más delicada en niños pequeños, porque “su cerebro y su ser se están desarrollando”.
El rol de las familias frente a la tecnología
Durante la entrevista, la especialista insistió en que las restricciones escolares deben estar acompañadas por cambios dentro de las casas.
“Los adultos también incorporamos el celular como un apéndice”, señaló.
En ese marco, propuso recuperar hábitos cotidianos sin pantallas, como almorzar, cenar o mantener conversaciones sin el teléfono en la mano.
Collavini planteó además una reflexión sobre la dependencia emocional hacia los dispositivos: “Tenemos mucha información de nuestra vida ahí, pero no tenemos nuestra vida ahí”.
Bullying, exposición y violencia digital
Otro de los puntos abordados fue el impacto de los celulares en situaciones de violencia escolar y exposición pública entre adolescentes.
La especialista sostuvo que la facilidad para grabar, editar y viralizar contenidos puede agravar episodios de bullying o humillaciones entre estudiantes.
“Estamos teniendo complicaciones muy fuertes con daños importantes, a veces irreversibles”, alertó.
Aunque aclaró que “no toda la culpa es del celular”, remarcó que la tecnología se convirtió en una herramienta que amplifica conflictos y acelera la exposición social de niños y adolescentes.
Un debate que crece en las escuelas
Las declaraciones de Collavini se producen en medio de un debate cada vez más fuerte sobre el uso de celulares en ámbitos educativos, una discusión que ya comenzó a traducirse en reglamentaciones escolares y nuevas recomendaciones pedagógicas.
En los últimos años, especialistas en salud mental, docentes y organizaciones educativas advirtieron sobre el impacto de las pantallas en la atención, la socialización y el bienestar emocional de los estudiantes.
La psicopedagoga consideró que estas medidas pueden convertirse en una oportunidad para recuperar espacios de escucha, juego y vínculo real entre chicos y adolescentes.
“Los seres queridos no están adentro del celular. La conexión no se construye ahí”, concluyó.