Una bebé prematura de apenas 32 días de vida y 1.331 gramos de peso atravesaba un cuadro cardíaco de alta complejidad en Bariloche. Necesitaba una cirugía para cerrar un ductus arterioso persistente, pero trasladarla a otra ciudad también implicaba un riesgo por su delicado estado.
El primer intento fue evitar el quirófano. Los especialistas recurrieron a un tratamiento farmacológico para conseguir el cierre del ductus, una alteración que puede provocar complicaciones cardíacas y afectar el funcionamiento de otros órganos. Pero la medicación no logró el resultado esperado y hubo que buscar otra alternativa.
La solución terminó siendo quirúrgica, aunque con una particularidad: la paciente no fue trasladada al centro especializado. El equipo de cirugía cardiovascular infantil se trasladó hasta Bariloche para realizar la intervención junto con los profesionales del Hospital Zonal y Neonatología.
La cirugía se concretó en el Hospital Zonal Bariloche y, según informaron desde el establecimiento, se desarrolló con éxito. La intervención permitió resolver el problema sin someter a la recién nacida a un traslado que, por su condición de prematuridad y su bajísimo peso, representaba una dificultad adicional.
La pequeña tiene actualmente entre 33 y 34 semanas de edad gestacional corregida y permanece bajo atención especializada. Su peso, apenas por encima de 1,3 kilos, refleja la complejidad que implicó cada decisión tomada alrededor del procedimiento.
Uno de los factores que permitió realizar la operación en la ciudad fue la capacidad de la Neonatología de complejidad 3P, que cuenta con infraestructura y recursos para atender a pacientes prematuros con cuadros de elevada complejidad. A eso se sumó el trabajo conjunto entre los equipos locales y los especialistas en cirugía cardiovascular infantil.
El caso dejó una imagen poco habitual dentro de la medicina de alta complejidad: en lugar de hacer viajar a una bebé de apenas 1.331 gramos para llevarla hasta los especialistas, fueron los especialistas quienes viajaron hasta ella. La cirugía pudo realizarse en Bariloche y la paciente evitó así un traslado que, dadas sus condiciones clínicas, podía agregar un riesgo innecesario.