¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

Las 13 rosas y los 43 claveles que recuerdan la barbarie dictatorial

De tantos fusilamientos ordenados por Franco en España, hoy se conmemora uno de los más crueles.

Agregar Mejorinformado en
Agrega Mejorinformado a tus medios preferidos en Google
PUBLICIDAD

De lo trágico matizado por un enfoque poético los españoles saben mucho, y algo de eso se nos transmitió a los argentinos que vivimos la niñez compartiendo con abuelos venidos a la Argentina desde España e Italia; pero nada como la historia de las 13 rosas, las 13 mujeres fusiladas por el gobierno de Francisco Franco, a cuatro meses de terminada la guerra civil.

Las 13 rosas eran 13 mujeres socialistas y comunistas, de entre 18 y 29 años, que estaban presas, y que, el 5 de agosto de 1939, tras una parodia de juicio, fueron llevadas al muro del cementerio de La Almudena, en Madrid, y fusiladas. El mismo día, 43 hombres, también jóvenes, pasaron por el mismo trámite cruento, en el mismo lugar. Ellas fueron recordadas como las 13 rosas; ellos, como los 43 claveles.

Todos, pasaron a ser mártires de uno de los gobiernos más crueles de la historia moderna de occidente, el del generalísimo, el amigo de Perón y Evita, después, ya terminada la guerra mundial y con España necesitada de alimentos, sumida en la miseria de un régimen dictatorial y poco imaginativo.

El juicio fue represalia, a la medida de la barbarie, de un atentado, el que el 29 de julio de 1939 se perpetró contra el comandante Isaac Gabaldón, un oficial del aparato represor franquista, su hija, y su chofer. Frente a esta situación, Franco ordenó ejecuciones masivas. El escarmiento en muchos de la desgracia de pocos, un sistema también muy usado por los nazis en la Segunda Guerra.

El Consejo de Guerra que condenó a las mujeres (que ya estaban presas cuando el atentado a Gabaldón) fue celebrado el 2 y 3 de agosto de 1939. La causa judicial llevó el número 30.426. Fueron sentenciadas a muerte, bajo el cargo penal genérico de "adhesión a la rebelión". Igual suerte corrieron los “43 claveles”. A los dos días de leídas las sentencias, fueron conducidas las “adherentes a la rebelión” al cementerio de La Almudena, formadas en fila frente al paredón que dividía sus límites, y fusiladas.

La mayoría eran jóvenes militantes de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), muchas, menores de edad, según la legislación vigente entonces.

Sus nombres se recuerdan para siempre en placas de mármol ubicadas en el lugar de su martirio: Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente.

Las rosas y los claveles nunca tuvieron justicia completa en España. Ese país, esa sociedad, tan sensible cuando se les toca, nunca terminó de arreglar cuentas con un pasado que llenó de vergüenza a la civilización humana del siglo XX.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD