En 2026, el inicio oficial del otoño en Argentina se producirá el viernes 20 de marzo a las 11:46 de la mañana, según la Hora Oficial Argentina. Este momento astronómico conocido como equinoccio marca el punto exacto en que el Sol cruza el ecuador terrestre, dando paso a una estación caracterizada por temperaturas más frescas y días progresivamente más cortos.
Contrario a la creencia popular que lo sitúa siempre el 21 de marzo, la fecha del equinoccio puede variar entre el 19, 20 o 21 de marzo según el año. Esta variabilidad se debe a que el calendario gregoriano no se ajusta perfectamente al tiempo real que tarda la Tierra en orbitar alrededor del Sol, que es de aproximadamente 365 días y casi 6 horas. Los años bisiestos intentan compensar esta diferencia, pero persisten pequeños desajustes.
Además, la órbita terrestre es elíptica y el eje de la Tierra está inclinado, factores que influyen en cómo y cuándo los rayos solares llegan al ecuador. El equinoccio ocurre cuando el Sol se posiciona directamente sobre el ecuador, provocando que ambos hemisferios reciban una cantidad casi idéntica de luz solar. De ahí que el término “equinoccio” provenga del latín aequinoctium, que significa “noche igual”.
Durante esta jornada, el día y la noche tienen una duración muy similar, cercana a las 12 horas en todo el planeta. Sin embargo, este equilibrio es momentáneo: a partir de ese instante, las horas de luz solar comienzan a disminuir en el hemisferio sur, mientras que en el hemisferio norte aumentan, marcando el inicio de estaciones opuestas. Así, mientras en Argentina empieza el otoño, en el hemisferio norte inicia la primavera.
Qué señala el equinoccio y qué cambios genera
El equinoccio de otoño señala el fin del verano y el comienzo de una etapa de transición. En muchas regiones argentinas, se observan cambios visibles en la naturaleza, como la caída de hojas en árboles caducifolios y modificaciones en el comportamiento animal, que se preparan para el invierno.
Desde el punto de vista astronómico, el equinoccio se diferencia de los solsticios, que representan los momentos en que el Sol alcanza su máxima inclinación hacia el norte o el sur, dando lugar al día más largo o más corto del año. En cambio, el equinoccio es un punto de equilibrio entre estos extremos.
Muchas culturas valoran el equinoccio como un momento ideal para la reflexión y la preparación para nuevas etapas. Entre las prácticas comunes para acompañar este proceso está la realización de rituales de liberación, que pueden incluir el uso de elementos naturales como hojas secas, velas en tonos tierra y sahumerios o inciensos. Estos rituales simbolizan el cierre de ciclos y la transformación personal.
Asimismo, el equinoccio invita a ordenar espacios, modificar rutinas e incorporar hábitos introspectivos como la lectura o la meditación, acompañando el cambio natural que la estación trae consigo.