Invicta hasta la final del domingo 19 de julio ante España, la Selección argentina tuvo un desempeño descomunal y logró obtener el subcampeonato en el Mundial 2026. Con talento y dedicación, la artista plástica Sofía Wiñazki pintó 35 acuarelas en las que se destaca la entrega del capitán Lionel Messi y los dirigidos por Lionel Scaloni. Sus obras forman parte de la muestra No me arrepiento de este amor que se puede ver en el espacio cultural Barrakesh de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Cuando una pasión colectiva se transforma en arte
La muestra de Sofía Wiñazki reúne 35 acuarelas inspiradas en el recorrido de la Selección argentina durante la Copa del Mundo que se desarrolló en México, Canadá y Estados Unidos. Cada pintura retrata un instante del torneo, pero también refleja algo más profundo: las emociones que millones de argentinos vivieron a la distancia y en comunidad.
Todo comenzó con un retrato de Lionel Messi que la artista realizó para el cumpleaños de su sobrino. Tras compartirlo en redes sociales, la repercusión fue inmediata. Desde distintas partes del mundo comenzaron a contactarla para adquirir la obra.
Un proyecto que nació en un momento personal difícil
Detrás de cada una de las 35 acuarelas hay también una historia de superación personal. Acostumbrada a pintar paisajes y escenas de la naturaleza, Wiñazki atravesaba una etapa de bloqueo creativo cuando comenzó el Mundial, el pasado 11 de junio de 2026.
La competencia deportiva le ofreció una rutina inesperada. Decidió proponerse un desafío sencillo pero exigente: pintar una obra por día siguiendo el recorrido de Messi y la Selección.
Esa disciplina cotidiana le devolvió motivación y estructura. Lo que comenzó como un ejercicio creativo terminó convirtiéndose en un proyecto artístico que acompañó emocionalmente tanto a la autora como a quienes seguían el campeonato.
Las imágenes que capturaron el espíritu de la Selección
Uno de los momentos decisivos llegó tras el partido ante Egipto. Wiñazki pintó una escena de Messi suspendido en el aire, sostenido por sus compañeros durante un festejo. La imagen se viralizó rápidamente y multiplicó el alcance de su trabajo.
A partir de entonces, la artista comenzó a seguir de cerca fotografías de jugadores, publicaciones en redes sociales y material de fotógrafos acreditados en los estadios para construir cada obra. Muchas veces elegía qué pintar mientras los partidos todavía estaban en juego.
El resultado es una colección que va más allá de los goles y las jugadas. Las acuarelas muestran abrazos, gestos de tensión, miradas de incertidumbre y emosiones a flor de piel. Escenas que hablan del fútbol, pero también de lo humano.
Una muestra que retrata sentimientos más que resultados
Al organizar las obras para la exposición, Wiñazki descubrió que había documentado algo más que un torneo. Sin proponérselo, pintó estados de ánimo.
La preocupación antes de los partidos decisivos, la felicidad de los festejos, la incredulidad en algunos momentos clave y el orgullo por el recorrido realizado aparecen reflejados en la serie completa.
La artista incluso incorporó una obra especial que muestra a Lionel Messi junto a su padre Jorge, un homenaje íntimo que sumó durante el proceso de montaje y que aporta una dimensión más humana a la muestra.
El Mundial como punto de encuentro para los argentinos
El texto curatorial fue escrito por el periodista Esteban Schmidt, amigo de la artista y compañero de cada partido durante la Copa del Mundo. Su mirada aporta una lectura que conecta las obras con la experiencia colectiva de millones de personas.
Las acuarelas funcionan como fragmentos de memoria compartida. Hablan de una Selección que ilusionó al país, de familias reunidas frente a una pantalla y de argentinos dispersos por el mundo que encontraron en el fútbol un vínculo con sus raíces.
En tiempos marcados por la velocidad y la inmediatez, la propuesta invita a detenerse y observar. A recordar que detrás de cada imagen deportiva existen historias, emociones y encuentros que trascienden el resultado final.