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65 años de la primera píldora anticonceptiva: qué cambió en Argentina

Cada 26 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Anticoncepción para promover el acceso a información confiable y a métodos que permitan decidir de manera libre e informada sobre la salud sexual y reproductiva.

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En Argentina no existe un dato oficial actualizado sobre el porcentaje general de embarazos no intencionales.

La anticoncepción atraviesa un cambio importante en Argentina. Mientras algunos métodos de larga duración pueden permanecer más tiempo colocados sin perder su eficacia, el país registra un aumento de las infecciones de transmisión sexual y una menor distribución de preservativos.

El escenario se conoce en el marco del Día Mundial de la Anticoncepción, que se conmemora cada 26 de septiembre. La fecha busca promover el acceso a información confiable y a métodos que permitan tomar decisiones sobre la salud sexual y reproductiva.

Uno de los principales cambios llegó con los métodos reversibles de larga duración. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó extender de cinco a ocho años el uso del DIU hormonal con 52 miligramos de levonorgestrel. La eficacia acumulada informada alcanza el 99,32%.

La especialista María Elisa Moltoni, médica ginecóloga del Hospital Británico de Buenos Aires, explicó a Noticias Argentinas que estos métodos constituyen una de las herramientas más eficaces para reducir los embarazos no intencionales. Según señaló, la extensión del plazo también disminuye la necesidad de realizar recambios.

El preservativo continúa siendo el único método anticonceptivo que también reduce el riesgo de infecciones de transmisión sexual.

El cambio alcanza además a los implantes subdérmicos. Mediante la Disposición N° 5199/2025, la ANMAT autorizó ampliar su duración de tres a cinco años. La medida también alcanza a los dispositivos que ya fueron colocados.

“Los métodos LARCs son la estrategia más efectiva para reducir los embarazos no intencionales a nivel mundial”, sostuvo Moltoni. La especialista agregó que contar con mayor tiempo de protección resulta especialmente relevante entre las adolescentes que eligen el implante con frecuencia.

 

Argentina incorporó una nueva opción para la anticoncepción de emergencia

Otra modificación llegó con el acetato de ulipristal, que comenzó a estar disponible en farmacias argentinas y fue incorporado al Consenso de Anticoncepción de Emergencia de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción (AMAdA).

El medicamento se presenta como una alternativa a la anticoncepción de emergencia basada en levonorgestrel. Puede utilizarse hasta 120 horas después de una relación sexual sin protección y mantiene actividad cerca del momento de la ovulación.

Moltoni precisó que se administra en una dosis única de 30 miligramos y requiere receta. También remarcó que no interrumpe un embarazo ya implantado porque su acción se concentra en retrasar o inhibir la ovulación.

“Es fundamental remarcar que no es un método abortivo”, afirmó la especialista. También consideró útil contar con la receta de manera anticipada para disponer del medicamento ante una situación que requiera anticoncepción de emergencia.

El panorama global muestra además una brecha importante en el acceso. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) estimó que en 2022 hubo 121 millones de embarazos no intencionales por año en el mundo, cerca de la mitad del total.

En Argentina no existe un dato oficial actualizado sobre el porcentaje general de embarazos no intencionales. Distintas investigaciones, sin embargo, ubican la proporción en torno al 70% entre adolescentes.

 

Las infecciones de transmisión sexual modifican el escenario

El otro dato relevante aparece en las infecciones de transmisión sexual. El Boletín Epidemiológico Nacional informó más de 55.000 casos de sífilis durante 2025, una cifra que representó un aumento cercano al 71% respecto del promedio de años anteriores.

La mayor parte de los casos correspondió a personas de entre 15 y 39 años. El propio registro contempla la posibilidad de que exista un subregistro.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de un millón de personas contraen una infección de transmisión sexual cada día en el mundo. En este contexto, el preservativo conserva un papel diferente al de otros métodos anticonceptivos porque también ofrece protección frente a las ITS.

Los datos disponibles muestran, además, un descenso en su utilización. Un relevamiento de AIDS Healthcare Foundation Argentina realizado en 2021 indicó que solo el 14,5% de la población utilizaba preservativo en todas sus relaciones sexuales.

A esa situación se sumó una menor distribución estatal. En 2024, la entrega gratuita de preservativos cayó un 64% y durante 2025 también se registraron demoras.

La situación plantea una diferencia clave entre los distintos métodos. El DIU, el implante y las pastillas permiten prevenir embarazos, pero no reemplazan al preservativo frente a las infecciones de transmisión sexual.

La información también ocupa un lugar central. Moltoni advirtió que las redes sociales pueden facilitar el acceso a contenidos sobre salud sexual, pero también pueden difundir datos incorrectos.

“Las redes sociales pueden ayudar a democratizar la información, pero también pueden ser un canal de desinformación riesgoso”, señaló.

Por eso, la especialista recomendó mantener la consulta con profesionales de la salud como espacio para evaluar las distintas alternativas. “Es allí donde podemos despejar dudas, derribar mitos sobre el preservativo o las hormonas y evaluar junto a cada persona cuál es el método anticonceptivo más adecuado para su cuerpo y su estilo de vida”, concluyó.

Los cambios regulatorios amplían las opciones disponibles en Argentina y reducen la frecuencia de algunos recambios. Al mismo tiempo, el aumento de las ITS y las dificultades de acceso a preservativos mantienen abierta otra discusión: prevenir un embarazo y prevenir una infección requieren estrategias diferentes y complementarias.

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