La comunidad de Balsa Las Perlas, en la ciudad de Cipolletti, logró reacondicionar la histórica balsa “La Gallega”, un emblema local que permanecía abandonado desde la construcción del puente a comienzos de los 2000. La iniciativa fue impulsada por el vecino Luis Otarola, quien encabezó las tareas durante aproximadamente dos meses.
El proyecto surgió como una iniciativa individual que luego sumó el apoyo de vecinos, comerciantes y aportes voluntarios.
Un proyecto comunitario con apoyo vecinal
Antes de iniciar los trabajos, Otarola se contactó con el secretario de Gobierno de Cipolletti, Julio Dykstra, para solicitar autorización formal. Tras presentar una nota con el detalle del proyecto, obtuvo el permiso municipal y avanzó con las tareas. “El objetivo era no pasar por encima de ninguna autoridad”, explicó durante una entrevista en el programa radial Entretiempo, de AM550 La Primera.
La restauración se llevó adelante con la colaboración de comercios locales de Balsa Las Perlas, que aportaron materiales, y vecinos que contribuyeron con trabajo, dinero y donaciones. También tuvo un rol clave la comunidad digital del grupo de Facebook “soy de Balsa”, que reúne a más de 7.000 integrantes, desde donde se difundió la iniciativa y se canalizó ayuda incluso desde la ciudad de Neuquén.
Cómo fue la restauración de “La Gallega”
Los trabajos comenzaron con tareas de limpieza profunda, rasqueteado de superficies deterioradas y reacondicionamiento estructural básico. Luego se avanzó con la pintura, utilizando colores celeste y blanco en referencia a la bandera argentina.
El diseño incluye además elementos alusivos al agua y un Sol de mayo en el centro, con el objetivo de reforzar la identidad simbólica del lugar.
Homenaje a los balseros
Uno de los ejes del proyecto es la colocación de una placa conmemorativa en homenaje a los antiguos balseros que operaban la embarcación, quienes durante años garantizaron el cruce entre las provincias de Río Negro y Neuquén.
“Nadie más recordó a esa gente”, señaló Otarola, destacando la importancia histórica de su labor.
Un símbolo con más de 20 años de abandono
La balsa “La Gallega” dejó de funcionar tras la inauguración del puente que conecta ambas orillas, alrededor de 2001. Desde entonces, permaneció en estado de deterioro, sin mantenimiento ni intervención pública.
Balsa Las Perlas, que actualmente supera los 20.000 habitantes, mantiene una fuerte vinculación con la ciudad de Neuquén en términos laborales, comerciales y de servicios, lo que refuerza el valor histórico de este tipo de infraestructuras.
Proyecciones: espacios públicos y reconocimiento histórico
El impulsor del proyecto adelantó que su objetivo es continuar con la mejora de espacios públicos en la zona, incluyendo plazas y otros espacios recreativos.
Además, planteó la intención de reforzar la identidad local mediante señalización histórica, como la posible colocación de cartelería en el puente con el nombre del doctor Miguel Lembeye, figura vinculada al desarrollo de la zona. "Este puente tiene que llevar su nombre. ¿Qué no hizo Lembeye? Desde regalar 50 hectáreas para que la gente forestara y comenzaron a llegar inversores", agregó.