El invierno entró de lleno en la cordillera y, con él, aumentó la actividad de nieve y las condiciones propicias para la formación de avalanchas. En Bariloche, el Centro de Información de Avalanchas (CIAV) mantiene desde hace varios días un nivel de peligro considerable, una categoría que exige extremar los cuidados de quienes realizan actividades fuera de pista o en zonas de montaña. Los boletines se elaboran diariamente a partir de observaciones en terreno, estaciones meteorológicas y un análisis especializado del manto de nieve.
En diálogo con Mejor Informado, Luciano Fiorenza, guía de Alta Montaña e integrante del CIAV, explicó cómo se determina ese nivel de peligro, por qué las condiciones actuales requieren mayor precaución y de qué manera trabaja el equipo que, desde Bariloche, busca reducir la cantidad de accidentes en la montaña.
Un manto bajo análisis
Antes de hablar de las condiciones actuales, Luciano hace una aclaración que considera fundamental.
"Nosotros hacemos boletines de peligro de avalanchas, no de riesgo de avalanchas. El peligro es la probabilidad de que ocurra una avalancha relacionada con las consecuencias que podría tener. El riesgo es cómo las personas se exponen a ese peligro. Nosotros informamos un nivel de peligro y la gente tiene que gestionar su propio riesgo", explica.
Este invierno comenzó con un comportamiento muy dinámico de la nieve. "Si bien todavía hay poco manto para la época, empezó con todo. Hay mucha actividad de precipitaciones, variaciones de temperatura y distintas condiciones que hacen que estemos en un peligro considerable desde hace un par de días y se espera que esta tendencia continúe", señala.
Ese nivel —el 3 en una escala internacional de cinco categorías— es el que registra la mayor cantidad de accidentes fatales en distintos países porque muchas veces las personas subestiman las condiciones. Según el CIAV, en un escenario de peligro considerable son posibles las avalanchas naturales y probables las desencadenadas por personas, por lo que la evaluación del terreno y la toma de decisiones conservadoras resultan esenciales.
"Es el nivel de peligro que más accidentes y muertos tiene a nivel mundial porque la gente se confía. Puede haber avalanchas bastante grandes desencadenadas por las propias personas que están transitando la montaña", advierte.
Para elaborar cada boletín no alcanza con mirar el pronóstico: "Se tiene en cuenta cómo está configurado el manto de nieve y cómo los factores meteorológicos actuales y futuros afectan sus distintas capas. Hay nueve tipos de problemas de avalanchas y cada uno se evalúa de manera diferente", explica.
El análisis reúne información de corrales nivométricos, perfiles estratigráficos, estaciones meteorológicas, pronósticos del tiempo, observaciones de guías, refugieros, patrulleros del Cerro Catedral y usuarios experimentados.
"Usamos un método internacional llamado modelo conceptual para estimar el nivel de peligro. La nieve es muy compleja de evaluar porque depende directamente de muchos factores meteorológicos que pueden combinarse de maneras muy diferentes", afirma.
Una red en la montaña
El Centro de Información de Avalanchas nació en 2020, durante un invierno particularmente nevador, como una iniciativa impulsada por más de veinte guías de montaña. Luego fue formalizado por la Asociación Argentina de Guías de Montaña y comenzó a profesionalizar el sistema de observación y pronóstico.
"Empezó como un grupo de más de veinte guías. Después la Asociación Argentina de Guías de Montaña formalizó el proyecto y quedamos tres coordinadores. En 2021 ya se contrató personal específico para la recolección de datos y un pronosticador que se levanta todos los días a las cinco de la mañana para elaborar el boletín", relata Luciano.
Actualmente el CIAV cuenta con tres personas contratadas —un pronosticador y dos observadores—, aunque el trabajo cotidiano involucra una red mucho más amplia.
"Trabajamos con la gente de los refugios, con guías de montaña, con patrulleros del Catedral, con Parques Nacionales y con usuarios que aportan información. Tratamos de integrarnos entre todos porque el objetivo principal es evitar accidentes informando sobre los peligros", remarca.
El área cubierta por el boletín de Bariloche abarca desde la zona del refugio Ilón hacia el oeste, el cerro López al norte, el lago Mascardi al sur y el cordón Challhuaco hacia el este. Además, el CIAV también emite boletines diarios para la zona de El Chaltén.
La montaña se planifica
El trabajo del CIAV no busca decidir si una persona debe o no salir a la montaña, sino brindar información para que cada usuario pueda tomar decisiones con mayor seguridad.
"Todos los días se puede esquiar o andar en la montaña. Lo único que hay que hacer es elegir el terreno adecuado para cada día y para cada nivel de peligro", resume Luciano.
Entre las principales recomendaciones aparecen consultar siempre el boletín antes de planificar una salida, llevar el equipo básico de rescate —DVA, pala y sonda—, desplazarse en grupo y capacitarse.
"Si se sale a la montaña, hay que hacerlo con el equipo de seguridad básico, salir en grupo, formarse, hacer cursos de avalanchas y manejarse conservadoramente según las recomendaciones del boletín", indica.
El especialista insiste en que la información es una herramienta indispensable, pero no reemplaza la formación ni la responsabilidad individual. "Cada día puede ser diferente. Las recomendaciones cambian según el nivel de peligro y el problema de avalanchas que exista. Por eso es tan importante consultar el boletín antes de salir y adaptar el recorrido a las condiciones de ese día", concluye.