¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

La bandera de Malvinas cuando el fútbol recién comenzaba

Un asesinato en el Senado, un pacto comercial favorable a Gran Bretaña, y la entonces floreciente corrupción institucional argentina.

Agregar Mejorinformado en
Agrega Mejorinformado a tus medios preferidos en Google
PUBLICIDAD

La conjunción de hechos de corrupción y enconos con ingleses no es nueva en Argentina, tiene antecedentes fuertes en el siglo pasado, cuando los mundiales de fútbol recién comenzaban a jugarse, y todavía no había en las canchas banderas reivindicando Las Malvinas; y uno de ellos, tal vez el más resonante, fue el atentado contra el senador Lisandro de la Torre, que provocó la muerte de su compañero de banca, Enzo Bordabehere, con tres certeros balazos disparados por el matón a sueldo Ramón Valdés Cora, todo esto en el recinto del Senado de la Nación, el 23 de julio de 1935.

Valdés Cora había concurrido, armado, con el propósito de asesinar a De la Torre, principal denunciante de hechos de corrupción derivados del pacto Roca-Runciman, un acuerdo con el Reino Unido firmado el 1 de mayo de 1933; básicamente, un desesperado intento argentino para no perder sus exportaciones de carne, aprovechado por Inglaterra para beneficiarse casi groseramente con sus inversiones y bienes en territorio nacional.

El asesinato de Bordabehere fue el episodio más violento de toda la historia del Parlamento argentino. La escena comenzó con un fuerte empujón asestado contra De la Torre por el ministro Luis Duhau, en medio de un fuerte intercambio de insultos. De la Torre fue a parar al suelo del honorable recinto, y Bordabehere corrió para ayudar a levantarse al senador, principal autor de un informe sobre el pacto. Fue en ese momento que disparó Valdés Cora, quien había apuntado contra el senador caído. Disparó cuatro veces, en el momento en que se cruzaba el cuerpo de Bordabehere. Una bala dio contra una butaca, y las otras tres, contra el cuerpo del socorrista.

La denuncia

La denuncia liderada por Lisandro de la Torre se afirmaba en fraude y evasión impositiva, a resultas del pacto Roca-Runciman, con acusaciones directas contra el ministro de Hacienda, Federico Pinedo, y el de Agricultura, Luis Duhau. Después del violento escándalo, hubo mucha polémica, pero poco efecto concreto, en medio de la certeza de la violencia política y una profunda corrupción institucional.

Pinedo y De la Torre se enfrentaron en un duelo a pistola, en 1935, en los campos del Colegio Militar de El Palomar. Se pararon a 20 metros de distancia. Lo que sucedió allí habla un poco de ambos: De la Torre disparó hacia el cielo; pero Pinedo lo hizo a matar. Falló, y el hecho, según el protocolo de honor entonces vigente, se dio por superado.

El gobierno, presidido por Agustín Pedro Justo, clausuró todas las investigaciones abiertas de las derivaciones del Pacto, particularmente, en lo que hacía a la actividad intensa exportadora de los frigoríficos. Lisandro de la Torre renunció a su banca en el Senado en 1937.

El pacto

¿En que consistió el pacto firmado por Roca y Runciman, es decir, entre la República Argentina y el Reino Unido? Básicamente, estuvo dirigido a asegurar una cuota exportadora de carne vacuna hacia el mercado británico. A cambio, hubo concesiones políticas y económicas.

Walter Runciman era presidente del Consejo de Comercio de Gran Bretaña. Se comprometió, en el dichoso pacto, a garantizar la compra de carne argentina “enfriada”, en una cantidad no inferior a la registrada en el año 1932; esa cuota solo se reduciría en “circunstancias excepcionales”; y el 85 por ciento de las exportaciones debía realizarse mediante frigoríficos de capitales extranjeros, es decir, británicos, en su mayoría.

A cambio, Argentina concedió exenciones de impuestos, con arancel cero para el carbón y bienes importados de Gran Bretaña; un trato especial y favorable para las empresas ferroviarias de transporte, asimismo británicas; y otras cuestiones vinculadas a la creación del Banco Central, como el hecho de que las ganancias británicas en Argentina no podían girarse a otros países.

Todo esto provocó que el mismo Julio Argentino Pascual Roca afirmara que Argentina, en los hechos, pasaba a ser “una parte integrante del Imperio Británico”.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD