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Domingo 12 de Abril, Neuquén, Argentina
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La Chica del Té: de ferias artesanales a fenómeno en Neuquén con blends únicos y una experiencia que conquista visitantes

Lorena Riquelme transformó un pequeño emprendimiento nacido en ferias en una casa de té que hoy es referencia en Neuquén con blends artesanales, mate personalizado y una propuesta sensorial. 

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La Chica del Té no es solo una casa de té: es una experiencia que combina tradición, innovación y emoción, y que sigue escribiendo su historia en cada taza.

En el corazón de Neuquén capital, un espacio cargado de aromas, sabores y detalles invita a frenar el ritmo y entregarse a una experiencia distinta. Detrás de La Chica del Té está Lorena Riquelme, una emprendedora que convirtió su pasión en un proyecto en constante evolución, con identidad propia y un fuerte vínculo con sus clientes.

El recorrido comenzó de manera simple, en ferias regionales, con una mesa y algunos blends artesanales. “Nunca voy a dejar de ser emprendedora”, asegura Lorena en diálogo con el programa Nos Vamos de 24/7 Canal de Noticias, recordando aquellos inicios que hoy siguen marcando el espíritu del proyecto.

“Mucho crecimiento en cuanto a personal, a poder dar ese paso de lo que fue estar en un stand en distintas ferias… cosa que lo sigo haciendo porque extraño el mundito de las ferias”, cuenta. Ese crecimiento la llevó a consolidar un local propio en el centro neuquino, donde la propuesta va mucho más allá de una simple merienda.

Una experiencia sensorial que evoluciona

La clave del éxito de La Chica del Té (Avenida Argentina 344) está en su propuesta dinámica. Los blends —100% artesanales— combinan bases de té negro, verde, rojo o blanco con ingredientes florales, frutales y hasta chocolatosos. “La carta se mueve, sorprende y evoluciona”, resume Lorena.

Pero la experiencia no se limita al té. El mate también ocupa un lugar central, con una propuesta innovadora: blends especiales para armar una infusión personalizada. “Les incentivamos a que sientan los aromas, que armen un mate diferente al que toman en sus casas”, explica.

La clave del éxito de La Chica del Té (Avenida Argentina 344) está en su propuesta dinámica. Los blends —100% artesanales— combinan bases de té negro, verde, rojo o blanco con ingredientes florales, frutales y hasta chocolatosos. “La carta se mueve, sorprende y evoluciona”, resume Lorena.

Entre las opciones se destacan nombres como Ímpetus, Respire, Cálmate o Gratitud, además del clásico “Mate de la abuela”, uno de los más elegidos. “Son hierbas orgánicas, un mate bondadoso que te hace sentir bien”, detalla.

Incluso, quienes visitan el lugar pueden sumar ingredientes como coco, pétalos o especias y crear su propia combinación. “Queremos que ellos también puedan decir ‘yo también puedo’ y ponerle nombre a su infusión”, agrega.

El maridaje perfecto y la sorpresa constante

La propuesta se completa con una pastelería variada que cambia constantemente: alfajores de maicena, hojaldados, opciones con chocolate y alternativas con frutos rojos, uno de los sabores más demandados.

“El cliente primero elige la infusión y después lo asesoramos para acompañarla. A veces sugerimos combinaciones para lograr un mejor maridaje”, explica Lorena, destacando el valor de la experiencia personalizada.

Con el tiempo, La Chica del Té se convirtió en un punto de referencia no solo para los neuquinos, sino también para turistas. “Tenemos guías que traen visitantes para que vivan la experiencia del mate. Viene gente de distintos lugares del país y del mundo”, cuenta.

Ese vínculo se fortalece con el regreso de clientes que repiten la visita año tras año. “Eso para mí es fabuloso… que vuelvan o que me traigan gente”, dice.

Identidad propia: estética, tradición y cercanía

El espacio también se distingue por su estética. Las capelinas —sombreros disponibles para las clientas— se transformaron en un sello del lugar. “Esa imagen la soñé”, confiesa Lorena, al ver cómo las visitantes se apropian de la experiencia, se sacan fotos y la comparten.

Más allá del crecimiento, la emprendedora mantiene intacto el espíritu original: cercanía, calidez y pasión. “Van a ser recibidos con mucho amor”, asegura, invitando a seguir apostando por los emprendimientos locales.

Hoy, La Chica del Té no es solo una casa de té: es una experiencia que combina tradición, innovación y emoción, y que sigue escribiendo su historia en cada taza.

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