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Cinco gatos en una isla invadida por roedores provocaron un desastre ecológico

Los felinos fueron llevados para exterminar a los ratones, pero años después, su intervención desató un problema mayor que hoy costará 25 millones de dólares solucionarlo.

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Miércoles, 12 de agosto de 2026 a las 23:54
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Gastos en la Isla Marion

La historia de los desastres ambientales suele comenzar con “soluciones” caseras y bienintencionadas. En el año 1949, el personal que trabajaba en una estación meteorológica en la remota Isla Marion, un territorio sub antártico ubicado a unos 2300 kilómetros al sur del continente africano, llevó cinco gatos domésticos con el objetivo de controlar una creciente población de ratones que dañaban las instalaciones.

Aquella decisión desencadenó una crisis que hoy, siete décadas más tarde, obliga a llevar adelante un operativo que costará 25 millones de dólares, para intentar salvar el ecosistema local.

La Isla Marion era un santuario natural donde numerosas especies de aves marinas, como petreles y albatros errantes, habían evolucionado durante miles de años, sin la presencia de mamíferos terrestres  depredadores.

Isla de Marion.

Al no contar con mecanismos naturales de defensa, las aves y sus nidos ubicados en el suelo, se convirtieron en presas fáciles para los felinos, que se reprodujeron sin control, hasta superar los 2000 ejemplares en la década del 70, dejando un saldo aproximado a 450.000 aves muertas por año.

Ante la magnitud de los daños, las autoridades llevaron adelante un complejo programa de erradicación de felinos que comenzó en 1977. La estrategia se llevó a cabo combinando la caza nocturna y el uso del virus de la panleucopenia felina, como herramienta de control biológico.

El proceso duró más de 10 años, hasta que el último gato fue eliminado en 1991, catorce años después de iniciado el plan. Sin embargo, la ausencia de los gatos, dejó al descubierto otro problema crítico: los ratones, introducidos por balleneros en el siglo XIX, que multiplicaron su presencia sin ningún depredador que los frenara.

Roedores.

Los roedores comenzaron a atacar huevos, polluelos e inclusive aves adultas, poniendo en riesgo de extinción local, a 19 de las 29 especies de aves que anidan en la isla. Para revertir ésta situación, una asociación entre el Departamento de Silvicultura, Pesca y Medio Ambiente de Sudáfrica y BirdLife South África, diseñó la operación de erradicación de roedores más grande jamás intentada en una sola isla que abarca unas 30.000 hectáreas de terreno volcánico.

Albatros.

Se utilizará una flota de helicópteros guiados por GPS para distribuir cebo con veneno formulado en franjas superpuestas durante el invierno austral. Antes de éste despliegue masivo, se hará una prueba sobre una superficie menor, unas 975 hectáreas, programada para abril y mayo de 2027.

El financiamiento necesario ronda los 25 millones de pesos, recursos que aportaran el gobierno sudafricano y fundaciones internacionales. Aseguran que el margen de error es nulo, ya que si sobrevive un porcentaje mínimo de roedores, la población de aves se recuperará por completo. Si no llegara a dar resultado, sería mejor dejar a la naturaleza que aplique sus propios mecanismos de equilibrio ecológico, nunca fallan.

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