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Conocen cómo se investiga un crimen desde adentro: un médico forense y una exjueza escribieron un policial

Gustavo Breglia y Alejandra Berenguer escribieron una saga policial inspirada en décadas de experiencia dentro de la Justicia y la medicina forense. En diálogo con AM550, Breglia contó qué tiene de particular una novela escrita “desde adentro” de los casos policiales.

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Alejandra Berenguer, exjueza, y Gustavo Breglia, médico forense, autores del libro "Muertes administradas".

Hay algo que distingue a los buenos policiales: la sensación de que quien escribe conoce el territorio que pisa. En Muertes administradas, esa cercanía no es una construcción literaria. Sus autores conocen de primera mano los escenarios, los procedimientos y los personajes que atraviesan una investigación criminal.

Gustavo Breglia es médico forense y continúa desempeñándose profesionalmente en Río Negro. Alejandra Berenguer, abogada y exintegrante de la Justicia, acaba de retirarse después de una extensa trayectoria de 33 años entre la Fiscalía y la función judicial. Durante años compartieron expedientes, investigaciones y conversaciones vinculadas con casos resonantes del Alto Valle. De esa experiencia surgió una idea que terminó convirtiéndose en una saga policial.

“Muertes administradas” es el primer libro que escribieron juntos y ya tiene continuidad asegurada: Breglia contó que el segundo y el tercer libro están terminados desde hace aproximadamente dos años y que ambos forman parte de una saga que continuará desarrollándose en el mismo universo narrativo.

En diálogo en el programa Entretiempo, por AM550, el médico forense explicó cómo nació el proyecto, qué aportó cada uno de los autores y por qué decidieron llevar a la ficción parte de los conocimientos adquiridos durante décadas de trabajo.

Breglia, uno de los autores de Muertes administradas estuvo en los estudios de AM550.

De los expedientes a la literatura

La relación entre Breglia y Berenguer comenzó mucho antes de que pensaran en convertirse en escritores. El trabajo cotidiano los llevó a compartir distintas experiencias vinculadas con la investigación de casos. “Nosotros con Alejandra (Berenguer) trabajamos durante mucho tiempo y tenemos relación por la función nuestra, ella como juez y yo como médico forense”, explicó Breglia durante la entrevista.

En esas conversaciones comenzaron a aparecer también intereses compartidos por la literatura. Intercambiaban libros y comentaban la posibilidad de desarrollar algún proyecto narrativo. Breglia ya tenía escrito el esqueleto de lo que finalmente sería Muertes administradas, pero el texto había quedado guardado. Hasta que decidió mostrárselo a Berenguer. “Yo tenía escrito el esqueleto de este primer libro y lo había dejado guardado, pero se lo pasé un día y Alejandra me dice: ‘¿Me dejás que le agregue un personaje?’”, recordó.

La respuesta fue afirmativa y a partir de allí comenzó un proceso de escritura compartida que terminó definiendo la identidad de la novela. “Empezamos a intercambiar escrituras. Escribimos casi a cuatro manos, con un Drive: mientras uno escribía, el otro corregía”, contó Breglia.

La fórmula combinó las experiencias profesionales de ambos. Berenguer aportó conocimientos vinculados con los casos judiciales en los que había intervenido y Breglia incorporó su mirada desde la medicina forense, pero todo quedó integrado dentro de una historia de ficción.

“Ella aportaba casos reales en los cuales había intervenido y yo le ponía la dosis de ficción dentro de lo que uno hace”, explicó.

Uno de los aspectos que distingue a Muertes administradas es precisamente el conocimiento profesional de quienes construyeron la historia.

Una novela policial escrita “desde adentro”

Uno de los aspectos que distingue a Muertes administradas es precisamente el conocimiento profesional de quienes construyeron la historia.No se trata solamente de autores interesados en el género policial. Los procedimientos, los escenarios y las profesiones de los personajes forman parte de un universo que ambos conocen desde adentro. “Se escribe desde adentro y entonces se muestra de otra manera”, sostuvo Breglia durante la entrevista.

Esa mirada también fue destacada durante la conversación en el programa, donde se planteó que la novela está atravesada por los años de experiencia de sus autores y por un conocimiento concreto de la Justicia, la policía y el trabajo forense.

Para Breglia, ese es uno de los valores que puede tener el libro: la posibilidad de trasladar al lector conocimientos y situaciones que surgen de la experiencia profesional, pero transformados en literatura. La intención no fue reproducir expedientes ni trasladar casos reales de manera directa, sino utilizar ese conocimiento como materia prima para construir una historia policial.

La construcción de los personajes fue otro de los desafíos que enfrentaron los autores. Breglia explicó que los protagonistas parten de características absolutamente creíbles, relacionadas con la experiencia de quienes los construyeron. Pero a medida que avanza la historia, comienzan a adquirir una personalidad propia.

“Son tres personajes absolutamente creíbles en su inicio, porque cuando uno construye el personaje lo construye desde la experiencia de uno”, explicó. Sin embargo, esos personajes luego comienzan a despegarse de la realidad y adquieren características más irreverentes. “Después se va difuminando un poco y se vuelven medio insolentes, medio irreverentes con las cosas que hacen”, señaló.

Los autores en la presentación del libro la semana pasada en Cipolletti.

Ese proceso es justamente parte del atractivo de la novela: los protagonistas conocen las reglas del mundo en el que se mueven, pero no necesariamente están dispuestos a respetarlas de la manera convencional. “Administran justicia de una forma que no es la más común”, resumió Breglia. Y allí aparece uno de los elementos centrales de la trama. El Alto Valle como escenario de la historia La novela está ambientada en el Alto Valle, una región que Breglia y Berenguer conocen profundamente.

Sin embargo, hay una particularidad: los autores decidieron no identificar con nombre propio ninguna ciudad. La historia podría desarrollarse en Roca, Neuquén, Cipolletti o Allen. En lugar de elegir una localidad específica, construyeron una ciudad ficticia que reúne características reconocibles de distintas ciudades de la región. “Nosotros no le pusimos nombre a ninguna ciudad. Lo llamamos ‘la ciudadana’ y esto puede ser Roca, Neuquén, Cipolletti, Allen”, explicó Breglia.

La estrategia permite que los lectores de la región reconozcan inmediatamente los escenarios, pero sin quedar atados a una localidad determinada. El territorio, sin embargo, tiene un peso fundamental. El río, el viento, los galpones, las chacras, las rutas y el clima aparecen como parte de la identidad de la historia. La geografía no funciona solamente como un decorado, sino como un elemento que contribuye a construir la atmósfera del policial.

“Realmente, con mucha descripción geográfica, de clima. Entonces le da mucha identidad local”, explicó Breglia. La intención fue que el lector pudiera reconocer el lugar aun cuando nunca se mencionara explícitamente una ciudad. “Cuando lea los policiales del diario, los va a leer de otra manera”

El vínculo con la realidad regional también atraviesa uno de los objetivos que los autores se propusieron al escribir la novela. Breglia consideró que después de leer Muertes administradas, quienes conocen el Alto Valle podrían mirar de otra manera las noticias policiales que aparecen cotidianamente en los medios.

La idea es que la ficción permita acercarse a los procedimientos, a los protagonistas y a las distintas dimensiones que existen detrás de una investigación criminal.

La novela busca, de esa manera, entretener, pero también aprovechar el conocimiento que sus autores adquirieron durante años de trabajo.

 

Un policial con espacio para el sarcasmo

Aunque la temática puede ser dura por su relación con las muertes y las investigaciones criminales, Breglia aclaró que el libro no incorpora un humor explícito. Sí aparece, en cambio, una cuota de sarcasmo que ayuda a alivianar el tono de la historia. “No hay un humor explícito, pero por ahí la lectura tiene algunos dejos de humor en el tono del sarcasmo”, explicó.

Ese recurso permite que la novela no quede encerrada en una narración permanentemente oscura y hace que la lectura resulte más ágil. Según contó el autor, las primeras devoluciones que recibieron de lectores fueron especialmente positivas en ese aspecto. “Empiezan a leerlo y no paran hasta el final”, señaló Breglia, al describir una de las respuestas que más se repitió entre quienes tuvieron acceso al libro.

 

Una saga que ya tiene dos libros más

Muertes administradas no es un proyecto aislado. Breglia confirmó que junto con Berenguer ya tienen terminados el segundo y el tercer libro de la saga. Ambos fueron escritos hace aproximadamente dos años y atravesaron luego el proceso de corrección y edición. “En realidad es una saga”, afirmó el médico forense durante la entrevista.

La intención de los autores fue esperar el momento adecuado para comenzar a publicar la serie. El retiro de Berenguer de la Justicia marcó, en parte, ese punto de partida.

La novela tuvo una rápida recepción entre los lectores y, según contó Breglia, debieron solicitar una segunda reimpresión en poco tiempo debido a la velocidad con la que se vendieron los ejemplares.

 

Presentaciones en la región

El libro tuvo su primera presentación el sábado en una librería de Cipolletti y ya tiene previstas nuevas actividades. Los autores planean presentarlo en la biblioteca de Cipolletti y participar en distintas ferias del libro. Entre los destinos previstos aparecen Neuquén, Cipolletti, General Roca y Viedma. También existe la posibilidad de llevar la saga a Buenos Aires el año próximo. En Neuquén, el libro puede conseguirse actualmente en la librería Lectón, en Córdoba y Minstro González. 

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