La intención del Gobierno nacional de eliminar el precio único de los libros encendió la alarma en toda la cadena de la industria editorial. Desde autores y editores hasta libreros y traductores cuestionan la iniciativa al considerar que podría modificar de manera profunda el funcionamiento del mercado del libro en Argentina y favorecer la concentración de las ventas en manos de grandes plataformas y cadenas comerciales.
En diálogo con el programa Entretiempo, que se emite por AM550 y 24/7 Canal de Noticias, Constanza Brunet, directora de Marea Editorial y consejera de la Cámara Argentina del Libro (CAL), calificó como "inexplicable" el proyecto y recordó que la actual legislación "reúne el acuerdo de todo el sector editorial" desde hace más de dos décadas.
"Es bastante inexplicable por qué quieren esta ley, que nos pone a todos de acuerdo en el sector: autores, editores, libreros y traductores", sostuvo Brunet.
La Ley N.º 25.542, sancionada en 2001 y conocida como Ley de Defensa de la Actividad Librera, establece que el precio de cada libro es fijado por el editor y debe ser el mismo en todos los puntos de venta del país. Para la Cámara Argentina del Libro, este sistema garantiza condiciones de competencia equitativas entre las pequeñas librerías y los grandes actores comerciales.
Brunet señaló que los únicos beneficiarios de una eventual eliminación del precio uniforme serían los grandes intermediarios, como plataformas de comercio electrónico, supermercados o una eventual llegada de Amazon al mercado argentino. "Una pequeña librería de barrio no tendría manera de competir con un supermercado o una plataforma que pueda vender un bestseller con descuentos muy agresivos", explicó.
"El libro no será más barato"
Uno de los principales argumentos del Gobierno es que la eliminación del precio único permitiría reducir el valor de los libros para los consumidores. Sin embargo, desde la CAL sostienen que esa promesa no se verifica en los países donde el sistema fue eliminado. Brunet recordó el caso de Estados Unidos y la desaparición de numerosas librerías frente al crecimiento de Amazon.
"Lo que hacen estas empresas es vender durante un tiempo a precios por debajo del mercado para eliminar la competencia. Cuando logran una posición dominante, pueden fijar el precio que quieran", afirmó.
En ese sentido, aseguró que el precio uniforme no implica un valor congelado, sino un precio único que el editor puede actualizar cuando lo considere necesario. "No es un precio fijo. El editor puede modificarlo. Lo que la ley establece es que ese precio sea igual para todos los vendedores", explicó.
"Lo que hacen estas empresas es vender durante un tiempo a precios por debajo del mercado para eliminar la competencia. Cuando logran una posición dominante, pueden fijar el precio que quieran", afirmó la editora.
Librerías, empleo y diversidad cultural
Desde la Cámara Argentina del Libro advierten que el impacto de una eventual derogación excede a las librerías. Brunet remarcó que toda la cadena editorial podría verse afectada: correctores, diseñadores, traductores, impresores, distribuidores, autores y editoriales independientes dependen de un mercado con reglas que permitan la convivencia entre grandes y pequeños actores.
"La industria editorial es una cadena donde trabajan muchísimas personas. Los principales perjudicados serían los autores, pero también los lectores", indicó.
Según explicó, la desaparición de librerías independientes implicaría además una pérdida para la vida cultural. "La librería es un lugar de encuentro. Allí el lector descubre nuevos autores, conversa con el librero, conoce qué se está produciendo y cuáles son los debates culturales del momento", señaló.
La desaparición de librerías independientes implicaría además una pérdida para la vida cultural. "La librería es un lugar de encuentro. Allí el lector descubre nuevos autores, conversa con el librero, conoce qué se está produciendo y cuáles son los debates culturales del momento", señaló Brunet.
Otro de los argumentos centrales de la Cámara Argentina del Libro es que la eliminación del precio único favorecería únicamente la venta de títulos con alta demanda comercial. "Si los libros se concentran en grandes superficies comerciales, solo tendrán espacio los best sellers", advirtió Brunet.
A su entender, el actual sistema permite sostener un catálogo mucho más amplio que incluye editoriales independientes, publicaciones universitarias, ensayos, libros de historia, memoria, poesía y autores emergentes. "Esa enorme diversidad editorial existe porque hay una red de librerías que ofrece mucho más que las novedades de mayor venta", afirmó.
La CAL, entidad que nuclea a unas 500 pequeñas y medianas editoriales argentinas, difundió un comunicado en el que expresó su "rotundo rechazo" al proyecto para derogar la Ley 25.542.
La institución advirtió que eliminar el precio uniforme pondría en riesgo la bibliodiversidad, el acceso democrático a la lectura y la sustentabilidad de la red nacional de librerías independientes.
Además, sostuvo que la competencia dejaría de basarse en la calidad del servicio, la atención especializada y la amplitud del catálogo para pasar a depender exclusivamente de la capacidad financiera de grandes cadenas y plataformas digitales para aplicar descuentos.
Mientras el proyecto comienza a generar debate, la Cámara Argentina del Libro anunció que presentará un documento ante diputados y senadores con el objetivo de defender una legislación que, aseguran, ha permitido durante más de 25 años el desarrollo de una de las redes de librerías más importantes de América Latina.