La buena noticia del reciente traslado de 30 felinos que estaban desde hace años en el zoológico de Luján y permanecieron allí luego de su cierre en el año 2020, a santuarios de Estados Unidos y Sudáfrica, nos invita a conocer más información sobre su vida, sus costumbres y riesgos que enfrenta.
El león es un símbolo de poder, valor y nobleza en varias civilizaciones. Pese a su imagen de “rey de la selva” y su porte imponente, su situación real es más delicada y compleja. Se trata de un animal social con una adaptación notable, cuyo destino se ve amenazado por riesgos originados por la acción humana, como la desaparición de su territorio, entre otras cosas. Investigaciones recientes revelan que la cantidad de leones silvestres es considerablemente menor de lo que se cree.
Actualmente existen dos subespecies silvestres reconocidas: el león africano y el león asiático. Éste último sobrevive en una pequeña población cerca del Parque Nacional del Bosque de Gir al oeste de India.
Los leones son los únicos felinos que viven en grupos, manadas, compuestos por hembras y sus crías, junto a uno o varios machos, esto les ofrece ventajas a la hora de defender el territorio, la protección de las crías y la caza de presas grandes.
Se estiman que existen uno 350 leones asiáticos silvestres, con una recuperación lenta, gracias a la conservación en India. Los especialistas calculan que actualmente existen solamente alrededor de 23.000 ejemplares de leones que viven en condiciones silvestres. También se advierte que éstos grandes felinos, ya dejaron de habitar en más del 90 % de la superficie donde alguna vez vivieron de manera natural. La cantidad de leones africanos se redujo en una proporción mayor al 40 % durante el transcurso de las últimas tres generaciones.
Los leones son los únicos felinos que viven en grupos, manadas, compuestos por hembras y sus crías, junto a uno o varios machos, esto les ofrece ventajas a la hora de defender el territorio, la protección de las crías y la caza de presas grandes.
Las crías nacen con rosetas y manchas que desaparecen al llegar a la madurez. Éstas les permiten camuflarse y protegerse.
Las leonas crían colectivamente y cualquier cachorro puede amamantarse de cualquier hembra lactante. Las hembras sincronizan partos y actúan en un sistema de “guardería comunal” que mejora la supervivencia. Sin embargo a pesar de éstos cuidados, menos de la mitad de los cachorros sobrevive al primer año a causa de depredadores, enfermedades y competencia por el alimento.
Muchos machos desarrollan melena de hasta 16 cm. clave de dominancia. El color varía entre rubio y negro y crece según la edad y niveles de testosterona. Pero no todos los machos la tienen.
Los machos sin melena son comunes en zonas como el Parque Nacional Tsavo en Kenia para adaptarse al clima, ya que la melena puede afectar la pérdida de calor. Otra hipótesis apunta a una mejor movilidad en vegetación espinosa. Por otro lado, el estrés o una caída en los niveles de testosterona, puede causar la pérdida de la melena, en machos que sí la desarrollaron.
Los leones pueden pasar días sin comer y compensan esa pausa con ingestas muy abundantes. Un ejemplar puede consumir hasta 40 kilos de carne, según (WWF) en una sola vez, cerca de un cuarto de su peso corporal. Después de ésta comida, puede volver a cazar recién tres o cuatro días después.
Una leona adulta come en promedio unos cinco kg de carne por día, un macho necesita al menos 8 kilos. El macho pesa en promedio 190 kilos y la hembra 126 kilos.
Los leones pueden pasar días sin comer y compensan esa pausa con ingestas muy abundantes. Un ejemplar puede consumir hasta 40 kilos de carne, según (WWF) en una sola vez, cerca de un cuarto de su peso corporal. Después de ésta comida, puede volver a cazar recién tres o cuatro días después.
La lengua de los leones tiene papilas puntiagudas, una superficie áspera que les permite raspar la carne adherida a los huesos.
Éstos felinos cazan sobre todo de noche, con ventaja por su visión adaptada a la oscuridad, que resulta seis veces más sensible a la luz que la humana. También aprovechan las tormentas: el ruido, la lluvia o el viento, dificultan que las presas los detecten.
Son los únicos felinos que rugen en conjunto y hasta las crías participan. El rugido dura unos 40 segundos, sirve para marcar territorio y puede oírse a 8 km.
El rugido puede alcanzar 114 decibeles, más que una motosierra, gracias a una laringe especializada y a cuerdas vocales cuadradas y planas que facilitan el paso del aire por la garganta y producen un sonido más grave y potente. También permite la comunicación a larga distancia entre miembros de la manada.
Los leones tienen una gran capacidad de adaptación. Pueden vivir en regiones áridas donde obtienen agua de sus presas y de plantas.
Lejos de la idea de que es “el rey de la selva”, habitan sobre todo en pastizales, matorrales y bosques abiertos.
En el Parque Nacional Queen Elizabeth en Uganda, algunos suben a los árboles para escapar del calor del suelo y vigilar el territorio.
La vida en cautiverio afecta negativamente a éstos felinos. El ruido y la presencia constante de personas, elevan el nivel de cortisol lo que debilita sus defensas. Al estar encerrados, desarrollan conductas anormales como caminar en círculos o morder los barrotes por la frustración.
En algunos lugares los alimentan con carne en mal estado o dietas desbalanceadas que les provocan obesidad o desnutrición. El cautiverio en espacios sucios favorece infecciones en la piel como la sarna, además de problemas neurológicos. Al no cazar ni recorrer grandes territorios, pierden las habilidades necesarias para sobrevivir por sí mismos.