En estos días después del Mundial de Fútbol en los que se ha evidenciado una exagerada susceptibilidad hacia las conductas de argentinos, especialmente en España, vale la pena recordar que fue en España que un escritor, nacido en ese país, se enfrentó a la pena de 12 años de prisión por escribir una dedicatoria en uno de sus libros, que fue considerada ofensiva hacia la patria.
El escritor es Fernando Arrabal, también dramaturgo, cineasta y poeta, fundador del movimiento Pánico, quien actualmente sigue disfrutando de su arte a los 93 años, en París, Francia, donde ha vivido la mayor parte de su vida.
El 21 de julio de 1967, estando en España, fue detenido por la policía del régimen dictatorial de Francisco Franco. El motivo fue una dedicatoria escrita de puño y letra, para un lector, en una de sus obras. Arrabal escribió “me cago en Dios, en la Patria y en todo lo demás”. Tamaña frase, aunque solo dedicada a un lector, fue suficiente para que el gobierno, enterado rápidamente, le atribuyera, a través de un fiscal, los delitos de blasfemia e injurias o ultraje a la nación española.
A un calabozo fue a parar Arrabal, ciertamente un hombre irreverente. Y se empezó a armar un juicio para condenarle. La pena prevista entonces para los delitos de los que se le acusó era de 12 años de prisión.
Se armó un revuelo internacional ante la inflexibilidad española. Referentes importantes de la cultura, como Samuel Beckett, Arthur Miller, Eugène Ionesco, François Mauriac y Camilo José Cela, intervinieron, y exigieron su liberación. Beckett abogó por él pidiendo simplemente que su falta se perdonara a la luz de su gran mérito artístico.
En definitiva, Arrabal pasó un tiempo en la cárcel, y, en septiembre de ese año, fue a juicio y resultó absuelto. Se consideró que había escrito aquella dedicatoria “bajo los efectos de fuerte medicación y alcohol”, una situación, de hecho, habitual en la vida de entonces del afamado intelectual.
En estos tiempos del tercer milenio, Arrabal sigue clamado como genio del surrealismo y la patafísica, y conserva en su poder una colección de arte y manuscritos (incluyendo obras regaladas por Dalí o Picasso), que desea que formen parte del patrimonio de España en el futuro. Sigue recibiendo homenajes y distinciones por su carrera como poeta, novelista, cineasta y artista plástico.
Vaya a saber qué opina de la actual susceptibilidad española contra los argentinos, y de la segunda copa mundial de fútbol que ha obtenido su país, a expensas, claro está, de la Argentina de Messi y Scaloni.