Con 23 años, Fabrizio Verdinelli volvió al norte neuquino con una propuesta que busca convertir al paraje El Alamito en un destino para descubrir a través de sus paisajes, aromas y sabores. Cabañas Ruta 43 combina alojamiento, gastronomía regional y el trabajo de emprendedores de la zona.
A veces, salir del lugar donde uno nació permite mirarlo con otros ojos. Fabrizio, oriundo de Chos Malal, se fue para estudiar, pero volvió al norte neuquino con una idea que hoy comienza a tomar forma en el paraje El Alamito: apostar al turismo y ofrecer una experiencia que vaya mucho más allá de un lugar donde pasar la noche.
Así nació Cabañas Ruta 43, un emprendimiento que propone descubrir el territorio desde su identidad, sus productos y el trabajo de quienes viven en la región. La iniciativa combina alojamiento y gastronomía, con una mirada puesta en los recursos locales y en el potencial turístico de un paraje que tiene mucho para ofrecer.
La propuesta gastronómica es uno de los rasgos distintivos del proyecto. En el restaurante se elaboran pastas caseras con huevos de producción familiar de vecinos de El Alamito, mientras que las truchas provenientes de Bella Vista, los fiambres de elaboración artesanal, los quesos de Guañacos forman parte de una oferta que busca acercar al visitante a los sabores del norte neuquino.
Detrás de cada plato hay una red de productores y emprendedores locales. La elección de los ingredientes no es un detalle menor: expresa una manera de entender el turismo, en la que el desarrollo de un emprendimiento también puede generar oportunidades para otros actores de la comunidad.
El valor de lo cercano
La gastronomía de cercanía se convierte así en uno de los ejes de Cabañas Ruta 43. Se trata de poner en valor lo que se produce en el territorio, fortalecer los vínculos con los productores y ofrecer al visitante una experiencia auténtica, conectada con la identidad del lugar y la naturaleza.
Los huevos de los vecinos, las truchas de Bella Vista, los quesos de Guañacos y los embutidos de El Alamito construyen una propuesta que invita a conocer el norte neuquino también desde la mesa. Porque viajar no siempre significa solamente contemplar un paisaje: también es descubrir sus sabores, conocer a su gente y reconocer las historias que existen detrás de cada producto.
En ese sentido, el emprendimiento de Fabrizio busca sumar una alternativa para quienes llegan a la región, invitándolos a quedarse, recorrer y conocer un poco más de la vida y las particularidades de este rincón del norte provincial.
Una apuesta al potencial turístico de El Alamito
La mirada de este joven chosmalense está puesta en el potencial de El Alamito como destino turístico. Su proyecto se suma a un norte neuquino que continúa ampliando su oferta y encontrando nuevas formas de mostrar sus atractivos, con propuestas que vinculan naturaleza, cultura, producción y gastronomía.
Cabañas Ruta 43 representa, además, una apuesta al desarrollo desde el propio territorio: una iniciativa que reconoce el valor de los recursos de la zona y que encuentra en los productores locales aliados fundamentales para construir una experiencia diferente.
Fabrizio eligió regresar y proyectar desde su lugar. Su emprendimiento invita a descubrir que el norte neuquino tiene mucho más que paisajes para ofrecer: tiene sabores propios, productos con identidad y personas que, desde su trabajo cotidiano, contribuyen a construir nuevas oportunidades.
Porque conocer un destino también es dejarse llevar por sus aromas, sentarse a la mesa y probar aquello que nace de su tierra. Y en El Alamito, esa experiencia comienza a encontrar su lugar en Cabañas Ruta 43