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El folclore las volvió a encontrar: Marité Berbel y Yamila Cafrune emocionaron con una canción de sus padres

Las dos referentes de la música popular compartieron una versión de “No quiero ver el Sol” en la sala de embarque del aeropuerto de Formosa. La canción había sido grabada por Jorge Cafrune en 1973 y tiene una historia que atraviesa generaciones.

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Marité Berbel y Yamila Cafrune no necesitaron un gran escenario para rendir homenaje a sus raíces. Bastó una guitarra, dos voces y una canción heredada de otra generación.

Hay canciones que sobreviven al paso del tiempo porque guardan algo más que una melodía. “No quiero ver el Sol”, sin lugar a dudas, es una de ellas. Y este viernes volvió a cobrar vida en un encuentro tan espontáneo como cargado de emoción entre dos grandes cantoras nacionales y federales: Marité Berbel y Yamila Cafrune.

El momento ocurrió en la sala de embarque del aeropuerto internacional de Formosa, durante la gira que ambas artistas realizan por la provincia. Allí y mientras el espacio invitaba a transitar el tiempo de espera, las mujeres compartieron una interpretación de la canción que, más de cinco décadas después, volvió a reunir a dos familias fundamentales de la música folclórica argentina.

La historia detrás de la canción tiene como protagonista a Jorge Cafrune. Según relató Traful Berbel, el reconocido cantor le había pedido al compositor Carlos A. Forte que le entregara la obra para que pudiera ser interpretada por los Hermanos Berbel, convencido de que la canción encajaría especialmente bien con sus voces.

Con el tiempo, los caminos de aquellos protagonistas tomaron distintos rumbos. Cafrune partió al exilio en España y allí grabó “No quiero ver el Sol” en 1973, dejando registrada una versión que forma parte de su extensa trayectoria.

Más de 50 años después, la canción encontró una nueva historia.

Yamila Cafrune, hija de Jorge, y Marité Berbel, integrante de una de las grandes familias del folclore neuquino, se encontraron en Formosa y decidieron compartirla juntas. Sin escenario, sin una gran puesta y en un espacio cotidiano como una sala de embarque, las voces se encontraron alrededor de una canción que conecta a sus padres y a distintas generaciones de la música argentina.

El registro del momento fue compartido por Traful Berbel, quien destacó la emoción de esta versión y el significado del encuentro.

La escena adquirió además un valor especial por la fecha. Cada 22 de agosto se celebra el Día Nacional del Folclore y el Día Mundial del Folclore, una jornada destinada a poner en valor las expresiones culturales, las músicas, las danzas y las tradiciones que forman parte de la identidad de los pueblos.

Y pocas imágenes representan mejor ese espíritu que la de dos mujeres pertenecientes a familias esenciales del folclore argentino compartiendo una canción que nació hace décadas y que todavía tiene algo para decir.

Marité Berbel y Yamila Cafrune no necesitaron un gran escenario para rendir homenaje a sus raíces. Bastó una guitarra, dos voces y una canción heredada de otra generación.

Porque el folclore también vive en esos encuentros inesperados: en las canciones que pasan de padres a hijos, en las historias que vuelven a encontrarse y en una música capaz de unir a quienes llevan décadas construyendo parte de la memoria cultural argentina.

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