La mañana del lunes comenzó como cualquier otra para los hermanos Delfín en Cali, Colombia. Sin embargo, a las 7:34, un fuerte terremoto volvió a poner sus vidas frente al mismo temor que habían intentado dejar atrás.
Un sismo de magnitud 7,4, con epicentro cercano a Cali, provocó numerosas víctimas y heridos y obligó a miles de personas a abandonar sus viviendas. Entre ellas estuvieron Winder y Deivi, quienes apenas sintieron que la tierra comenzaba a moverse salieron corriendo.
Para ellos, no se trataba de un terremoto más. Los adolescentes habían sobrevivido a los terremotos del 24 de junio en Venezuela, de magnitudes 7,2 y 7,5. Aquella tragedia dejó más de 6.000 muertos y marcó para siempre a los hermanos. Entre las víctimas estuvieron su madre, su hermano menor y su abuela.
Después de los sismos, Winder y Deivi pasaron 26 días buscando entre los escombros en La Guaira con la esperanza de encontrar a sus familiares. La historia fue reconstruida en un reportaje de The New York Times y posteriormente difundida por medios venezolanos.
La búsqueda terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más dolorosos de sus vidas.
Colombia parecía ser el comienzo de una nueva vida
Después de la tragedia, los hermanos se trasladaron a Cali junto a su padre, Deivid Delfín, de 44 años, quien trabaja como barbero. La decisión tenía un objetivo claro: alejarse de la destrucción y comenzar nuevamente en otro lugar.
Colombia se había convertido en el destino elegido por miles de venezolanos que abandonaron su país durante los últimos años. Para los hermanos Delfín, significaba además la posibilidad de recuperar algo de tranquilidad después de haber perdido a buena parte de su familia.
Pero el lunes, apenas unas semanas después de aquella tragedia, la tierra volvió a moverse.
Después de la tragedia en Venezuela, los hermanos se trasladaron a Cali junto a su padre, Deivid Delfín, de 44 años, quien trabaja como barbero. La decisión tenía un objetivo claro: alejarse de la destrucción y comenzar nuevamente en otro lugar.
“Me daba miedo lo que viví ya”
Cuando comenzó el terremoto, el padre de los adolescentes se encontraba fuera de la vivienda. Al sentir el movimiento, Winder y Deivi salieron corriendo de la casa. Su padre regresó inmediatamente para buscarlos, pero durante unos minutos no logró encontrarlos. Finalmente, pudo reencontrarse con ellos.
El momento estuvo cargado de emoción. “Se me salieron las lágrimas y todo, porque me daba miedo lo que viví ya, lo que vivieron mis hijos. No quiero que les pase nada a mis hijos”, contó Deivid Delfín.
Para Winder y Deivi, el terremoto de Colombia significó mucho más que un nuevo desastre natural. Fue el regreso de recuerdos que todavía estaban demasiado cerca: los escombros, la búsqueda de sus familiares, la pérdida de su madre, su hermano menor y su abuela y los 26 días en los que intentaron encontrar respuestas.
El miedo no terminó cuando dejó de temblar. Horas después, la familia permanecía fuera de la vivienda porque no se animaba a ingresar nuevamente. “En este momento estamos aquí afuera, en la casa”, relató el padre.
Y luego resumió en una frase el alivio de haber podido encontrarse nuevamente con sus hijos: “Nosotros estamos aquí, con vida”.
Para Winder y Deivi, el terremoto de Colombia significó mucho más que un nuevo desastre natural. Fue el regreso de recuerdos que todavía estaban demasiado cerca: los escombros, la búsqueda de sus familiares, la pérdida de su madre, su hermano menor y su abuela y los 26 días en los que intentaron encontrar respuestas.
Habían llegado a Colombia buscando empezar de nuevo junto a su padre. Ahora, otra vez, tuvieron que correr para ponerse a salvo. Sin embargo, esta vez el desenlace fue diferente. Los dos hermanos lograron reencontrarse con su padre y permanecían con vida después del terremoto que volvió a sacudir la región.
Para una familia que ya había perdido tanto, ese reencuentro se convirtió, una vez más, en la noticia más importante.