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Lactancia y cáncer de mama: el vínculo del que cada vez habla más la ciencia

En el marco de Octubre Rosa, la puericultora de Villa La Angostura Laura Zurzolo destaca el papel de la lactancia humana como factor de protección frente al cáncer de mama y remarca la importancia de acompañar a las mujeres durante todo el proceso, tanto desde la salud física como emocional.

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Jueves, 15 de octubre de 2026 a las 08:06
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Cada octubre, el lazo rosa vuelve a poner el foco sobre una de las enfermedades más frecuentes entre las mujeres: el cáncer de mama. Sin embargo, entre las estrategias de prevención que suelen mencionarse, existe una que muchas veces pasa desapercibida y que cuenta con un creciente respaldo científico: la lactancia humana.

La Tec. Puericultora Laura Zurzolo, de Villa La Angostura, señala que amamantar no solo aporta beneficios para el bebé, sino que también puede tener efectos positivos a largo plazo en la salud de las madres.

“La evidencia científica es clara”

Para Zurzolo, es importante que la conversación sobre prevención incluya también el rol de la lactancia.

“Bajo el lema Octubre Rosa seguimos visibilizando que el cáncer de mama sigue siendo el más frecuente en mujeres. Y en este contexto, vale la pena poner sobre la mesa un aspecto que muchas veces se pasa por alto: la relación entre lactancia humana y cáncer de mama”, explicó.

Según indicó, numerosos estudios han demostrado que las mujeres que amamantan presentan un menor riesgo de desarrollar la enfermedad.

“La evidencia científica es clara: amamantar reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama. La lactancia humana prolongada se asocia con menor incidencia de tumores porque disminuye la exposición a estrógenos y favorece cambios celulares protectores en el tejido mamario”, afirmó.

Además, destacó que la lactancia contribuye a mantener un peso saludable y favorece mecanismos hormonales que impactan positivamente en la salud a largo plazo.

Un descubrimiento que abrió nuevas preguntas

En los últimos años, distintas investigaciones ampliaron el conocimiento sobre los efectos protectores de la lactancia. Uno de los hallazgos que llamó la atención de la comunidad científica fue la identificación de células inmunológicas capaces de permanecer durante décadas en el tejido mamario.

“Las mujeres que amamantan desarrollan linfocitos T especializados que permanecen en el tejido mamario durante años. Estos verdaderos guardianes inmunológicos actúan como una defensa frente a células anormales y refuerzan la idea de que la lactancia humana no es solo nutrición, sino también un mecanismo biológico de protección”, explicó Zurzolo.

Después del cáncer, también puede haber lactancia

La profesional señaló que la relación entre lactancia y cáncer de mama no se limita a la prevención, también forma parte de la realidad de muchas mujeres que atravesaron un tratamiento y desean convertirse en madres o volver a amamantar.

“Hoy sabemos que, tras ciertos tratamientos y con evaluación médica, muchas madres pueden retomar la lactancia. Incluso en casos de mastectomía unilateral, la mama restante puede producir leche suficiente para alimentar al bebé”, comentó.

En esos casos, remarcó que el trabajo conjunto entre distintos profesionales resulta fundamental.

“La clave está en el acompañamiento interdisciplinario: oncólogos, mastólogos, obstetras y puericultoras trabajando juntos para garantizar seguridad y bienestar”, sostuvo.

Mucho más que alimentación

Zurzolo considera que la lactancia también tiene una dimensión emocional profunda, especialmente para quienes atravesaron una enfermedad compleja.

“La lactancia humana es un viaje hormonal que calma, conecta y protege, pero que también puede generar dudas y vulnerabilidad”, señaló.

Y agregó que, para algunas mujeres, poder amamantar después de un diagnóstico de cáncer representa algo más que alimentar a un hijo, ya que puede vivirse como un acto de recuperación de la autoestima y de reafirmación del rol materno.

Prevención, controles y acompañamiento

Más allá de los beneficios asociados a la lactancia, la puericultora recordó que la prevención del cáncer de mama requiere una mirada amplia.

“Prevenir implica mantener hábitos saludables, realizar actividad física, evitar el tabaco, limitar el consumo de alcohol y cumplir con los controles médicos periódicos”, indicó.

Pero también cree que es necesario incorporar la lactancia dentro de las políticas de salud pública.

“Visibilizar la lactancia humana como un factor protector y como un derecho que merece apoyo social y político también forma parte de la prevención”, afirmó.

 

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