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La muerte y la grieta política argentina, desde Brandoni a Solari

La muerte del Indio Solari provocó una tal vez inexorable discusión vinculada a sus posiciones políticas e ideológicas.

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La muerte es, en Argentina, motivo siempre de apunte político; mucho más si quien muere es famoso, y popular, y ha dejado huella. El momento siempre se sobreactúa un poco, y los dolientes del muerto exageran virtudes presuntamente originadas por la filiación ideológica. No es joda, esta característica nacional, y hasta puede llegar a la agresión, prescindiendo del nombre de quien nos ha dejado.

Hoy, 5 de junio de 2026, cabe vivir esta singularidad con la muerte del ya mítico fundador de Los Redonditos de Ricota, Carlos Alberto “Indio” Solari. Fuerte protagonista de la cultura popular del siglo pasado y de éste, afín al kirchnerismo, cercano personal de Cristina Kirchner, y, sobre todo, de su hijo Máximo.

En las redes digitales rápidamente emergieron quienes apuntaron en la dirección política del asunto, como si morirse diera permiso. A favor, y en contra. Llamando a movilizaciones. Pidiendo el velatorio en el Congreso Nacional. O haciendo notar la contradicción de algunos conceptos del artista con su propia forma de vivir.

Pasó hace poco con la muerte de Luis Brandoni, pero del otro lado de la grieta. Brandoni fue popular, pero no peronista. Es más, se enfrentó abiertamente con el kirchnerismo, en esta última etapa del movimiento fundado por el mismísimo Perón. Muerto Brandoni, la ola de odio lo siguió, bailando la macabra danza de la ideología mal entendida, alrededor del ataúd; y quienes lo defendieron, no dejaron también de aprovechar la volada, y poner bien de manifiesto las virtudes que para los otros eran defectos.

De Brandoni a Solari, hay una grieta, que no se quiere cerrar; que prescinde del dolor sincero, para abrevar en la conveniencia de usarlo; de aprovecharse de la ingenuidad de quien siente realmente la pérdida, de quien amerita al artista por sobre la mezquina fugacidad de una toma de posición política.

Sucede también en otros países, en otras latitudes; pero, aquí, en Argentina, se nota demasiado, tal vez porque la insatisfacción es lo único que perdura.

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