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Neuquén, entre las cinco provincias mejor posicionadas en la red pública de mamografías: lo que dice el Mapa Federal

El primer Mapa Mamográfico de Argentina identificó 404 equipos en 375 establecimientos públicos de 23 provincias, de los cuales 328 estaban operativos al momento del relevamiento. Neuquén aparece entre las cinco jurisdicciones con mayor nivel de desarrollo institucional para la atención del cáncer de mama.

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Lunes, 31 de agosto de 2026 a las 14:54
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El relevamiento plantea así un desafío que excede la incorporación de tecnología.

Argentina cuenta por primera vez con un Mapa Mamográfico Federal, una herramienta que permite conocer cómo está distribuida y qué capacidad tiene la red de equipos destinados a la detección temprana del cáncer de mama en el país. El primer Mapa Mamográfico de Argentina, presentado por la Fundación Instituto Natura y la Asociación Civil Surcos, identificó 404 mamógrafos distribuidos en 375 establecimientos públicos de 23 provincias. De ese total, 328 equipos estaban operativos al momento de realizarse el relevamiento.

El dato adquiere particular relevancia para Neuquén, que fue incluida entre las cinco provincias que alcanzan un nivel alto en el denominado Índice de Jerarquía Institucional, junto con Buenos Aires, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe. El indicador combina la existencia de estructuras organizativas y los marcos normativos destinados a abordar el cáncer de mama.

La provincia ya contaba con una red de mamografía distribuida dentro del sistema sanitario. El último Censo Nacional de Mamógrafos elaborado por el Instituto Nacional del Cáncer contabilizó 12 mamógrafos en Neuquén, dentro de un total nacional que mostraba una fuerte concentración de equipos en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires.

El nuevo mapa, sin embargo, busca aportar una mirada diferente: no solamente cuántos equipos existen, sino dónde están, en qué condiciones funcionan, qué tecnología utilizan y qué recursos humanos existen alrededor de ellos.

La información permite advertir que tener un mamógrafo instalado no necesariamente significa que una población tenga acceso efectivo a una mamografía. La disponibilidad de turnos, el mantenimiento de los equipos, la incorporación de tecnología digital, los profesionales encargados de realizar e informar los estudios y la posibilidad de realizar seguimiento de los pacientes también forman parte de la capacidad real del sistema.

Una red pública que todavía tiene capacidad para crecer

El relevamiento nacional mostró que una parte de la infraestructura existente todavía puede ser aprovechada mejor. 29 establecimientos públicos cuentan con dos mamógrafos funcionando simultáneamente, lo que representa una oportunidad para ampliar la cantidad de turnos disponibles sin necesidad de incorporar inmediatamente nuevos equipos.

También existen diferencias tecnológicas. El estudio determinó que el 26% de los mamógrafos públicos son de última generación, incorporados entre 2020 y 2024. En cuanto a la tecnología utilizada, el 47% de los equipos trabaja con tecnología digital indirecta y el 39% con tecnología digital directa.

La digitalización también aparece como uno de los desafíos centrales para mejorar el acceso y la continuidad de la atención.

El 66% de los establecimientos públicos relevados cuenta con historia clínica informatizada, mientras que prácticamente la mitad tiene sus registros conectados con el resto de la red provincial. Además, el 50% de los establecimientos está incorporado al SITAM, el sistema nacional de información utilizado para el seguimiento de los estudios de tamizaje.

En este punto, algunas provincias ya presentan niveles elevados de integración. La Pampa, por ejemplo, registra al 100% de sus centros relevados dentro del sistema, mientras que Chubut también alcanzó el 100% de los establecimientos incluidos en el relevamiento.

El mapa también permitió identificar diferencias importantes entre las jurisdicciones y mostró que 23 de las 24 provincias participaron del relevamiento, una cobertura que permite construir por primera vez una fotografía federal de la infraestructura pública destinada a la detección temprana del cáncer de mama.

En el caso de Neuquén, el buen posicionamiento institucional no significa que el sistema esté exento de desafíos. La existencia de equipos y programas debe traducirse en turnos disponibles, estudios realizados a tiempo, resultados informados y seguimiento de las pacientes.

Ese recorrido completo es precisamente uno de los puntos que las organizaciones responsables del estudio consideran centrales para la próxima etapa.

La investigación busca avanzar ahora sobre lo que sucede después de que una mujer decide realizarse una mamografía: cuánto debe esperar, dónde se realiza el estudio, cuándo recibe el resultado y qué ocurre si aparece una imagen que requiere nuevos controles.

La importancia de esa cadena está directamente relacionada con la detección temprana. Cuanto antes se identifica una lesión sospechosa y se completa el proceso diagnóstico, mayores son las posibilidades de intervenir oportunamente.

El nuevo mapa también aporta una herramienta para la planificación sanitaria. Saber dónde están los equipos y cuáles funcionan permite identificar lugares donde se necesitan reparaciones, mejorar la distribución de turnos o reforzar los recursos humanos antes de pensar exclusivamente en sumar infraestructura.

Para Neuquén, formar parte del grupo de provincias con mayor desarrollo institucional representa un punto de partida favorable, pero también plantea el desafío de sostener y mejorar esa estructura. El objetivo final del relevamiento no es solamente contar mamógrafos. Es conocer cuánto de esa infraestructura se transforma efectivamente en acceso a la detección temprana del cáncer de mama.

“Durante mucho tiempo discutimos la detección temprana sin saber con qué recursos contábamos realmente. Hoy sabemos dónde están los equipos, en qué estado y cómo se organiza el acceso”, explicó Alejandra Sánchez Cabezas, directora de Surcos.

El relevamiento plantea así un desafío que excede la incorporación de tecnología. La Argentina ya cuenta con una extensa red de mamógrafos, pero el objetivo es que esa infraestructura pueda convertirse en más estudios, diagnósticos oportunos y continuidad en la atención.

 

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