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El neuquino que se fue a vivir a Ginebra por Borges y hoy organiza tours sobre el escritor argentino

Marcos Liyo vive en Ginebra, la ciudad donde murió Jorge Luis Borges, lidera una asociación cultural dedicada a difundir su legado y organiza recorridos para que turistas y vecinos descubran los lugares que marcaron la vida del autor de El Aleph.

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"Yo siento que Borges es uno de mis amigos. No es una persona ajena a mi vida ni una persona lejana en mi vida cotidiana", explicó Liyo.

Hay destinos que parecen escritos de antemano. O al menos eso podría pensar cualquiera que conozca la historia de Marcos Liyo.

Nació en Neuquén, estudió Ciencias de la Comunicación, trabajó como cartero, bartender y gerente administrativo de un centro de salud. Vivió en distintos países, pero nunca imaginó que terminaría instalándose en Ginebra, la ciudad donde murió Jorge Luis Borges y donde descansan sus restos.

Sin embargo, cuando cuenta cómo empezó todo, la historia tiene algo de las casualidades que tanto le gustaban al propio escritor. A los 19 años, mientras estudiaba en Buenos Aires, un amigo que cursaba Derecho le pidió un favor. Debía retirar unos apuntes de una materia de Literatura y no podía hacerlo él mismo. Marcos aceptó.

Cuando tuvo aquellas fotocopias en sus manos comenzó a leerlas por curiosidad. Eran poemas de Borges. "Me puse a leer y me pareció buenísimo. A partir de ahí no paré", recordó en conversación con Mejor Informado.

Aquella lectura casual terminó convirtiéndose en una pasión que marcaría el resto de su vida.

El célebre escritor argentino decidió pasar sus últimos días en Ginebra, ciudad europea donde vivió en su juventud y estudió durante la Primera Guerra Mundial.

Una amistad con Borges

Con el paso de los años llegaron los cuentos, los ensayos, las biografías, los estudios académicos y una lectura cada vez más profunda de la obra borgeana. Pero para Liyo, la relación con Borges trascendió lo literario.

"Yo siento que Borges es uno de mis amigos. No es una persona ajena a mi vida ni una persona lejana en mi vida cotidiana", contó. La frase resume una relación que fue creciendo durante más de dos décadas.

Marcos habla de Borges como quien habla de alguien cercano. Memoriza versos mientras camina, cita frases del escritor en conversaciones cotidianas y dedica gran parte de su tiempo a estudiar y divulgar su obra.

Esa pasión fue tan intensa que terminó influyendo incluso en el lugar que eligió para vivir. El viaje hacia una ciudad imaginada Antes de llegar a Suiza, Marcos pasó temporadas en España y Nueva Zelanda. Pero Ginebra tenía un significado especial. Era una ciudad que conocía mucho antes de recorrer sus calles.

Había llegado a ella a través de las páginas de Borges. Durante años leyó sobre la etapa adolescente que el escritor pasó allí entre 1914 y 1918, cuando la familia Borges se instaló en Suiza en plena Primera Guerra Mundial. También conocía la importancia que esa ciudad tuvo en sus últimos años.

No fue casualidad que Borges eligiera regresar a Ginebra para pasar sus últimos días. Tampoco fue casualidad que decidiera ser enterrado allí.

Para el autor de El Aleph, aquella ciudad era, según sus propias palabras, una de las más proclives a la felicidad. Cuando Marcos finalmente llegó a Ginebra sintió algo extraño. "Es una ciudad íntima para mí desde hace 25 años", suele decir.

En 2023 Liyo fundó junto a argentinos, franceses, uruguayos y suizos una asociación cultural llamada Los Conjurados. El nombre está inspirado en uno de los últimos poemas escritos por Borges.

El descubrimiento que lo sorprendió

Una vez instalado en Suiza encontró una paradoja inesperada. Mientras en Argentina Borges ocupa un lugar central dentro de la cultura, en Ginebra muchas personas apenas conocían detalles de su historia.

La mayoría sabía que se trataba de uno de los grandes escritores del siglo XX, pero pocos conocían el profundo vínculo que mantuvo con la ciudad. "Llamativamente, mucha gente no tiene idea de Borges. Eso me pareció raro. Entonces pensé que había que divulgarlo", contó.

Así nació una idea que terminaría convirtiéndose en un proyecto cultural de alcance internacional.

 

Los Conjurados: una misión argentina en Europa

En 2023 fundó junto a argentinos, franceses, uruguayos y suizos una asociación cultural llamada Los Conjurados. El nombre está inspirado en uno de los últimos poemas escritos por Borges.

En ese texto, el escritor celebra la convivencia de distintas culturas, idiomas y tradiciones dentro de Suiza. La asociación busca mantener viva la memoria del escritor argentino, promover su obra y fortalecer los vínculos culturales entre Argentina y Suiza. "Sentimos que también estamos trabajando para la patria", explicó Marcos.

Para él, divulgar la obra de Borges no es solamente una pasión personal. También es una forma de llevar la cultura argentina más allá de sus fronteras.

Desde su creación, Los Conjurados organizó exposiciones, conferencias, seminarios, encuentros literarios y actividades académicas que convocan tanto a especialistas como a lectores curiosos.

La tumba del célebre escritor argentino se encuentra en el Cementerio de Plainpalais (también conocido como Cementerio de los Reyes) en Ginebra, Suiza.

Los tours que muestran la Ginebra de Borges

Entre todas las actividades que realiza la asociación hay una que suele despertar especial interés. Una vez al mes organizan recorridos literarios por Ginebra siguiendo los pasos de Borges. Los tours duran aproximadamente una hora y media y permiten descubrir la ciudad desde una perspectiva diferente. Los participantes visitan los lugares donde Borges vivió, estudió y transitó durante distintas etapas de su vida.

También conocen sitios que aparecen mencionados directa o indirectamente en sus textos. "Sirven para conocer la ciudad y también para conocer la vida y la obra de Borges", explicó Liyo.

Durante el recorrido aparecen historias poco conocidas, anécdotas biográficas y referencias literarias que conectan a Ginebra con algunos de los textos más importantes del escritor. Lo curioso es que muchas veces los propios ginebrinos descubren aspectos desconocidos de su ciudad gracias a estos paseos.

La misión de Marcos no termina en los recorridos turísticos. También organiza encuentros literarios informales en bares y espacios culturales. Allí se leen poemas, se comentan cuentos y se conversa sobre literatura alrededor de una copa de vino.

El objetivo es acercar Borges a quienes todavía sienten cierta distancia frente a una obra considerada compleja. "La idea es hacer amigable la palabra de Borges para aquellos que no conocen su obra", explicó. Esa tarea parece estar dando resultados.

Según cuenta, todas las actividades organizadas por la asociación tienen una gran convocatoria. Existe un interés creciente por descubrir quién fue Borges y por comprender por qué sigue siendo una de las figuras más influyentes de la literatura universal.

Jorge Luis Borges y María Kodama.

El homenaje por los 40 años de su muerte

Este año tiene un significado especial. El próximo 14 de junio se cumplirán 40 años de la muerte de Borges en Ginebra y Los Conjurados preparó una serie de homenajes.

Las actividades incluirán conferencias con especialistas internacionales, conciertos, mesas redondas y un acto frente a la tumba del escritor en el Cementerio de Plainpalais.

Allí se leerán poemas en español y francés y se depositarán 40 rosas amarillas, una por cada año transcurrido desde su fallecimiento.

Entre los invitados participarán figuras de relevancia internacional como el escritor Alberto Manguel, quien fue lector de Borges durante su juventud; la académica Annick Louis; el coleccionista y biógrafo Alejandro Vaccaro; y los escritores Alejandro Roemmers y Roberto Alifano, amigo personal del autor argentino.

 

Un neuquino que nunca se fue del todo

A pesar de la distancia, Marcos mantiene un fuerte vínculo con Neuquén. En febrero regresó a la provincia para brindar una conferencia sobre Borges en el Centro Cultural Alberdi, organizada junto a la Embajada de Suiza en Argentina. Y asegura que espera volver pronto.

De hecho, encuentra en Ginebra algunas similitudes inesperadas con su tierra natal. La más llamativa está en el paisaje. Así como Neuquén nació en la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, Ginebra tiene su propia confluencia, conocida como La Jonction, donde se unen los ríos Ródano y Arve.

También encuentra semejanzas en las montañas que rodean la ciudad y en el ritmo de vida, más tranquilo que el de otras grandes capitales europeas.

Quizás por eso nunca sintió que estaba completamente lejos de casa.

Cuando se le pregunta por qué dedica tanto tiempo a Borges, Marcos no suele hablar de prestigio académico ni de reconocimiento intelectual. Habla de amistad. Habla de compañía. Habla de una presencia que lo acompaña desde hace más de dos décadas.

Por eso, mientras organiza conferencias, guía recorridos por las calles de Ginebra o prepara homenajes frente a una tumba visitada por lectores de todo el mundo, sigue haciendo lo mismo que hacía cuando era un joven estudiante. Leer. Y compartir con otros el asombro que sintió aquella vez, cuando abrió una fotocopia cualquiera y descubrió, sin saberlo, una pasión que terminaría cambiándole la vida.

 

La entrevista a Marcos Liyo

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