La quiebra de la empresa que administraba el Mar del Plata Aquarium abrió un escenario inesperado para cuatro de los animales que todavía permanecen en el predio: fueron incorporados al inventario de bienes y valuados en US$40.000 en total.
Se trata de cuatro ejemplares de pingüino de penacho amarillo (Eudyptes chrysocome) que continúan en las instalaciones del ex acuario, cuyo cierre definitivo se produjo en marzo de 2025. La valuación fue realizada por la sindicatura que interviene en la liquidación de los bienes de Plunimar S.A., la empresa que estaba a cargo de la explotación del complejo. En el inventario, los animales fueron incluidos como “bienes de cambio”.
El objetivo de la liquidación es obtener recursos para afrontar las obligaciones que quedaron pendientes tras la crisis de la compañía. Entre ellas aparecen gastos de mantenimiento, salarios y deudas con exempleados y entidades bancarias.
Sin embargo, los US$40.000 representan una valuación y no un precio definitivo. La operación está condicionada a que aparezca un comprador en el exterior, por lo que el monto podría modificarse en el marco de una eventual venta.
Qué pasa con los otros pingüinos
La situación de estos cuatro ejemplares es diferente a la de los otros 55 pingüinos que todavía permanecen en el antiguo Aquarium.
Ese grupo está compuesto por ejemplares de las especies magallánica y rey y no fue incorporado al activo que la sindicatura busca convertir en dinero para cancelar las obligaciones de la empresa. Estos animales permanecen bajo la órbita del juzgado y la previsión es que sean donados o relocalizados en instituciones y fundaciones especializadas.
La situación de los animales se convirtió en uno de los principales problemas derivados del cierre del Aquarium. El predio dejó de funcionar como espacio de exhibición, pero durante meses continuó siendo necesario garantizar el cuidado de los ejemplares que todavía no habían podido ser trasladados.
La quiebra de Plunimar S.A., que entró en cesación de pagos en enero de 2026, profundizó las dificultades para sostener ese esquema.
En los últimos meses, distintos animales fueron trasladados o vendidos. Entre ellos estuvieron diez delfines, cuya venta a un establecimiento de Egipto permitió obtener US$800.000, fondos que fueron destinados al pago de salarios y al cuidado de los animales que continuaban en el predio. También fueron trasladados lobos marinos.
Ahora, el foco vuelve a estar puesto sobre los pingüinos. Cuatro de ellos quedaron alcanzados por el proceso de liquidación de activos y tienen una valuación conjunta de US$40.000, mientras que el resto permanece bajo cuidado judicial a la espera de una solución definitiva para su destino.
El futuro de estos animales dependerá de las decisiones que se adopten dentro del proceso de quiebra y de la posibilidad de encontrar instituciones adecuadas para su traslado y cuidado.