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La república argentina fundada por un caudillo que duró un año

Antes de la organización nacional surgida de la constitución, el litoral argentino se declaró a sí mismo como república autónoma

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En Argentina costó mucho la unificación y la organización de la nación, a la que se le empezó a dar forma institucional recién en 1853, con la Constitución; y después de aquel año clave, siguieron utopías independentistas, y otras que no se formularon pero que se aplicaron, sobre la base de pretender armar un país, o una región autónoma, dentro del país.

De hecho, Neuquén, desde 1963, muchas veces estructuró la teoría de “la isla”, una metáfora política ideada para intentar describir una realidad que era, presuntamente, diferenciada y mejor que la del resto de la Patria.

Todavía hoy, algunas veces se insiste con ese peregrino concepto.

Pero, lo cierto es que hay un antecedente concreto, en la historia nacional, de la fundación de una república en una provincia.

Fue en 1820, cuando el caudillo Francisco Ramírez fundó la República de Entre Ríos. El proyecto de organización política autónoma duró solamente un año, y terminó con un certero balazo en la humanidad del propio Ramírez, en 1821: al poco tiempo de esa muerte, la república entrerriana se disolvió y volvió a ser una región integrada a la nación en ciernes.

La singular historia de la república dentro de la nación comenzó con la victoria de los caudillos federales en la Batalla de Cepeda, en febrero de 1820, y la consecuente caída del Directorio centralista de Buenos Aires.

Con el contexto político fragmentado, Francisco Ramírez, conocido como el "Supremo Entrerriano", entró en conflicto con quien había sido su aliado, el llamado “protector de los Pueblos Libres” José Gervasio Artigas.

Ramírez derrotó militarmente a Artigas, y, ya dueño del mando del litoral, proclamó la creación de la República de Entre Ríos, el 29 de septiembre de 1820. No con la intención de ser un país independiente, sino, más bien, con la idea de desarrollar un Estado federal muy autónomo, con vistas a integrarse a una federación.

La efímera República de Entre Ríos abarcaba las actuales provincias de Entre Ríos, Corrientes, y parte de Misiones, y tuvo como capital a Concepción del Uruguay. Obviamente, Ramírez asumió el título de jefe Supremo, y dividió al territorio en cuatro departamentos, Paraná, Concepción del Uruguay, Corrientes y Misiones.

En cada departamento, puso un comandante de su ejército, de confianza.

El “Supremo” declaró la educación primaria obligatoria, mandó a realizar el primer censo de la región, promovió la imprenta, y eliminó los aranceles internos para fomentar el comercio de ganado y agricultura.

Pero tanta organización y visión de futuro alcanzó a tener una vida muy corta. A mediados de 1821, Ramírez entró en guerra contra una coalición formada por Buenos Aires, Santa Fe (liderada por Estanislao López) y Córdoba.

En medio de las batallas, Ramírez protagonizó una historia digna de una miniserie de estos tiempos en Netflix.  Escapando tras una derrota, regresó a rescatar a su compañera, a quien se la conocía como "La Delfina", que había sido capturada.

No tuvo suerte: fue alcanzado por sus perseguidores, y asesinado, expeditivamente, de un disparo.

La Delfina sobrevivió al cautiverio. Escapó, y después de una larga travesía, se alojó con la madre de Ramírez en Concepción del Uruguay. Mantuvo perfil muy bajo, aunque su figura alcanzó alturas míticas. Y murió en 1839.

La República de Entre Ríos se disolvió formalmente en octubre de 1821, las provincias que la integraban recuperaron su autonomía, y el mapa litoraleño argentino quedó más o menos igual al que podemos ver ahora.

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