Con la llegada de estas vacaciones de invierno, todos en casa nos preguntamos: "¿Y ahora qué hacemos?". Ya sea que tengamos la oportunidad de salir de viaje o nos quedemos disfrutando en casa, lo verdaderamente importante es aprovechar este tiempo en familia. Cambiar la rutina y proponer actividades diferentes con los más chicos es súper positivo y una excelente oportunidad para construir hábitos saludables que perduren.
Al igual que a nosotros, a los niños les encantan las vacaciones. Pensar a dónde ir, qué van a comer o a qué van a jugar, les despierta la imaginación y potencia sus niveles de felicidad. Es fundamental recordar que cuando los niños son felices, vos también lo sos.
Dejá que tus hijos participen en la planificación de las actividades de estas semanas para que no lo vean como una imposición, sino como una aventura compartida. Los niños, especialmente en sus primeros años, tienen una capacidad increíble para absorber información. Cuando compartimos con ellos nuevas experiencias, no solo aprenden a relacionarse y a hacer amigos, sino que también desarrollan nuevos intereses. ¡Aprovechemos este invierno para sumar a su vida más movimiento y variedad en su alimentación!
Durante el receso escolar, los chicos tienen la oportunidad de moverse mucho más: corren, juegan, andan en bicicleta. Estas nuevas experiencias físicas hacen que el cerebro libere neurotransmisores del bienestar (como la oxitocina y la dopamina), que juegan un papel clave en el desarrollo de su carácter y de sus relaciones sociales, asociando para siempre la sensación de movimiento con la felicidad.
La creatividad es la clave en la cocina: Cuando sacamos a los niños de su entorno cotidiano (la escuela, las pruebas, los deberes), le damos rienda suelta a su creatividad. Sé creativo en la planificación del menú y en la presentación de los platos. Jugá combinando los colores de los alimentos naturales. Además, hacelos partícipes: invitalos a cocinar, incluí sus comidas favoritas y anímense juntos a incorporar nuevas preparaciones saludables.
Las vacaciones son el momento ideal para estrechar lazos: Es la pausa perfecta para centrarnos en nuestros hijos, disfrutar con ellos y crear nuevas memorias que van a atesorar toda su vida. Hagamos que este invierno sea inolvidable: un hábito saludable que se adquiere en un entorno entretenido, dura para siempre.
Consejos saludables para unas vacaciones saludables
Desconéctate para conectar: Mantener y respetar los horarios de las comidas es clave. Aprovechá este tiempo para que la mesa sea un espacio libre de televisión, tablets y celulares.
El poder de las legumbres: El frío es la excusa perfecta para fomentar el consumo de legumbres. Incorpora lentejas, garbanzos o porotos en guisos, sopas o ensaladas tibias, al menos dos veces a la semana.
Más color en el plato: Fomenta un consumo adecuado de verduras de estación. Una gran opción para entrar en calor son las sopas naturales (de zapallo, zanahoria, espinaca o acelga). También podés "esconderlas" estratégicamente en budines, tortillas y tartas.
Frutas de postre: Variá las opciones dulces con frutas de temporada. Pueden ser frescas, pero también cocidas o asadas (como manzanas o peras al horno, ideales para el clima patagónico), servidas solas, con yogur natural o avena.
Reducí el consumo de ultraprocesados. Papas fritas de bolsa, galletas dulces y saladas, y cereales de desayuno.
Prioriza el agua como bebida principal y evitá los jugos y gaseosas azucaradas.
Grasas de buena calidad: Disminuí el consumo de grasas saturadas. Dejá los embutidos, fiambres y alimentos ricos en manteca para ocasiones muy esporádicas.
¡A jugar!: Sumá minutos de juego, de actividad física y de risas. El mejor nutriente para estas vacaciones es el tiempo compartido.