Arte en construcción

Marianela, el soldado del arte que toma la calle

Tomar la calle, balancearse en hamacas, comer manzanas, escuchar música y participar de un PICNIC muy especial.
jueves, 19 de noviembre de 2020 · 10:34

Marianela Tisberger Zuain es una de esas personas que nos sacan una sonrisa (aún en tiempos de pocas sonrisas); de esas que nos sacuden la abulia de un año muy lejos de todo lo previsto y lo hace con una invitación fuera de la norma: un PICNIC mañana, 20, en una obra en construcción. 

Nuevamente salís al ruedo...

En estos tiempos pandémicos, la verdad es que no he dejado de hacer arte nunca. Por ahí cuando la gente me dice que estamos en una profunda crisis, pienso que vivo en crisis desde siempre, que la verdad es que acomodarme a una crisis es otra posibilidad de reinventarme, pero tengo mucha gimnasia en esto. Entonces, durante la pandemia fuerte eso ha estado pulsando y pulsando. Yo seguí trabajando y de pronto un día dije: “Necesito como tomar la calle otra vez”. Y no es que necesita Marianela Tisberger Zuain -me agregué el apellido de mi mamá, como tributo a los dos ADN que me constituyen- sino en nombre del arte, como un soldado del arte que soy.

¿Y cómo será la toma de la calle?

La idea es armar un picnic artístico en la obra que se está construyendo, que es “Torre Eleganza”, como una intervención más de las que acompañan la construcción. Será como un gesto de celebración de la vida, de la alegría, del juego… Aparecen como denominadores comunes (la hamaca), va a haber mujeres como balconeándose en los diferentes pisos, también en la calle, también habrá manzanas (todas van a estar comiéndose una manzana)...

Voy a servirme manzanas de dos mujeres que van con miriñaque y voy a dibujar tres círculos concéntricos en la calle. Lo hago con la manzana como objeto del deseo, una alusión al placer, y también aparece aquí el acto concreto pero también psicomágico del compartir, porque una vez que termine de hacer los círculos concéntricos todas las mujeres van a bajar y cantando el aleluya al unísono vamos a distribuir las manzanas en el público.

Elegiste manzanas, que tienen una simbología tan profunda y atraviesan a esta zona...

Manzana como fruto local, por toda su simbología, del deseo y el placer mezclado con el pecado del disfrutar y nosotros estamos como trabajando en esto -nosotros digo yo como generación- trabajando en esto que no hay pecado -todo lo contrario- en el disfrutar, pensando en la cultura judeo-cristiana que nos atraviesa como una daga a todos. 

La manzana que vamos a estar comiendo y compartiendo también es un juego de palabras porque el edificio está dentro de una manzana.

Además, esta es una presentación más de mi línea de indumentaria, la cual se llama BVH (blandos, volúmenes, habitables), y los departamentos que propone “Torre Eleganza” propone, son volúmenes blandos, porque tienen paredes corredizas, ¿podes creer? Así que todo es como un doble juego, se llama la obra “Picnic - habitando un BVH” (y en realidad podría ser un PH, el edificio. 

 

 

¿Cuántas instalaciones o exposiciones haz hecho en “Torre Eleganza”? 

Esta es la segunda acción con público, hice un video que se mostró sólo en redes porque lo hice en una instancia de la construcción en que había mucho peligro, así que trabajé sola con los obreros. Esa se llama “Caña de Bambú”. La primera fue “Un árbol de laurel”, la segunda “Caña de bambú”, la tercera -que se llama “Panaderos”- está en stand by porque queremos hacer la presentación concreta en “Torre Eleganza”, y por la pandemia y esta prohibición de juntar gente quedó en stand by. Entonces, ahí nomás la dejé cajoneada esperando que pueda salir del horno.

¿Ya tu casa? ¿Estás habitando el espacio?

También eso, ¿no? Usas “habitar” y yo para mi indumentaria uso el mismo término porque digo que “no produzco ropa sino lugares para el cuerpo”. Como que lo habitás y ahí ves qué onda.

Te cuento que habrá dos cantantes en vivo, que van a estar haciendo jazz, bossa nova y blues. Hay una cantante desde la virtualidad en una pantalla, que es una de las cantantes que estuvo en “Un árbol de laurel” cuando hicimos la bendición del lugar, pero como ella es de Trevelin y no puede viajar va a estar presente en la pantalla. Después hay mujeres colgando, dos escaladoras, que van a bajar rapelando y ahora acabo de concretar la posibilidad de tener unas mujeres en tela, colgando de telas, todas están vestidas con miriñaque todas, y todas llevan unos cascos de los obreros intervenidos por mí; y después hay un único pequeño gesto masculino en toda la obra, -me refiero a la vista-, un varón que recorre la situación, porque la calle va a estar cortada, y la recorre también con una túnica, con un BVH pero en longboard.

¿Tu arte cambió desde que existe la torre?

Estoy fascinada con los procesos de gestación de lo que para mí es una escultura habitable, veo al edificio -por lo general, a las obras arquitectónicas las veo como esculturas habitables- y los procesos de construcción me tienen fascinada porque hay tanto hecho que no se ve, que no se va a ver nunca. Hay tanta cosa que hemos naturalizad… abrir la puerta, ingresar a un espacio y habitarlo… Todo con un pleno desconocimiento de lo que hay bajo tierra, de todo lo que hay entre paredes, de los saberes que pertenecen a una de los primeros oficios sagrados que es la albañilería, ¿sabes que está considerado un oficio sagrado? Y los albañiles no son personas que tengan jerarquía social; sin embargo, el arquitecto hace una creación que tiene que ver con la funcional y con la estética. ¡Admiro tanto a los arquitectos!, pero los albañiles les llevan adelante el proyecto. Mi obrar está totalmente influenciado por el obrar de ellos, de todo lo que significa el personal de obra de una empresa, de una constructora.

¿Y cómo es tu relación con ellos?

¡Ah! No, ¡no sabés!, tenemos la mejor. Por supuesto que conozco sus nombres, cada vez que tenemos la posibilidad de trabajar juntos -porque hemos hecho muchos videos juntos- primero hay un desayuno, me miman mucho, me cuidan, llego a la obra y me ponen el casco; tenemos una buena relación, estamos trabajando juntos, solo que cada quien hace una parte.

Me acuerdo cuando charlamos por primera vez y me contabas una expresión disruptiva, te escucho ahora y se nota el camino recorrido…

¿En serio me decís?, mirá yo no lo noto. No sé, no sabía que como que en el léxico o en la expresión se notaba, 

¿Cuándo es? 

El 20 a las 18, va a durar una hora; las artistas además de BVH llevan tapabocas de otra artista, llevan guantes… Estamos protegidas.

¿Han tenido que hacer muchos trámites para que les permitan hacer el evento?

Tuve que hacer un permiso para cortar la calle y un permiso para el evento, el pre-si ya lo tengo pero además hay tantas marchas y cortes y gente amontonada en la calle que si me llegan a desbaratar esto les muestro todos los documentos, lo que vengo viendo estos días en la ciudad. Además tengo entendido que ese domingo se abre todo así que tengo plena confianza. 

 

 

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