PINTURA

El colorido universo de Ailín que hace vibrar cualquier pared

Esta artista neuquina, que ama pintar cuando llueve, hace de sus cuadros un mundo salvajemente lleno de color.
lunes, 25 de enero de 2021 · 09:30

Ailín Amorosi es neuquina. A los 20 años comenzó a pintar. Primero, cuadritos para los amigos y la familia, mientras buscaba su verdadera vocación. Luego de pasar por varias carreras universitarias un día decidió patear el tablero y dedicarse a lo que realmente la motivaba. “Quiero vivir de mis cuadros”, le dijo a su papá. Y así comenzó su historia con los acrílicos, pinceles y bastidores llenos de color. Hoy, tiene 30 años y es mamá (casi) full time. Y, en los ratitos que tiene libres, continúa explorando su creatividad a través del arte en Cuadros Amorosi

Foto: Ailín junto a un cuadro de Floki, personaje de una serie de vikingos de Netflix.
 

¿Hace cuánto que pintas cuadros y cómo comenzaste con la pintura?

Empecé hace como diez años. Después de intentar con dos carreras universitarias, trabajaba en un lubricentro, y un día le dije a mi viejo: “no quiero estudiar, yo quiero pintar cuadros”. Mi viejo casi se infarta. Y ahí vendí mi primer cuadro, a un cliente del lubricentro. Era sencillo, blanco y negro, y dije “guau, alguien compró un pedacito de mi arte”. Eso me motivó a seguir pintando. En el 2011 me fui a vivir sola a un departamento que estaba pelado, así que agarré unas hojas artísticas y me puse a dibujar cuadritos de arte pop de Roy Lichtenstein. Cuando venían mis amigos o la familia, todos me pedían. Llegó un momento que regalar tantos cuadritos me estaba saliendo plata. Entonces me hice una página y empecé a pintar y a venderlos. Y me fui a vivir a Buenos Aires, con la idea de vivir del arte. Ahí mi viejo, casi se infarta por segunda vez (risas). Y allá vendía, expuse en algunos lugares, y viví muchos años pintando y viviendo de mis cuadros.  

Cuando venían mis amigos o la familia, todos me pedían. Llegó un momento que regalar tantos cuadritos me estaba saliendo plata. Entonces me hice una página y empecé a pintar y a venderlos.

 

Foto: los cuadros de Ailín son una explosión de color.

 

¿Qué te llevó a encontrar ese espacio de creación?

Toda la vida viví rodeada de arte. Mi abuela hacía manualidades, mi mamá pintaba y hacía cositas con madera. Siempre estuve muy incentiva a crear. De chica miraba programitas tipo “Art Attack”, juntaba rollitos de papel, hacia castillitos, máscaras y muchos enchastres todo el tiempo.

Foto: Durante mucho tiempo, Ailín confeccionaba sus propios bastidores y lienzos para pintar.
 

¿Cursaste alguna formación en este arte o tu saber es autodidacta?

Siempre fui autodidacta. Agarro un papel y pinto, pero si me preguntan qué número de pincel uso, no tengo ni idea. Tampoco tengo una base teórica del arte, pero toda la vida me llamó mucho la atención. Ahora con YouTube veo de todo y aprendo con prueba y error. Pero soy muy exigente con mi arte. Hasta que no me encante cómo quedó, no suelto un cuadro, por más que a los demás les guste. A veces termino bastante estresada (risas).

¿Qué tipo de pintura haces y con qué técnica?

Pinto Arte Pop o estilo cómic con acrílico, que tiene sus complicaciones porque se seca enseguida. Ese es el estilo que me gusta, con colores fuertes y líneas bien definidas, es donde me siento más cómoda. 

 

Puedo tener una imagen de un tigre o de un león, por ejemplo, y lo puedo hacer en 1.000 colores distintos, o hacerlo en una misma gama de colores o ir combinando distintas texturas. A veces cambió un poco con eso.

 

Video: cuadro gato full color. Acrílico sobre lienzo.

 

¿Cómo es la instancia creativa para decidir qué vas a pintar, cuando el bastidor aún está en blanco?

Eso es todo un dilema. A veces puedo quedarme horas frente al bastidor en blanco y no se me ocurre nada pero cuando me voy a dormir aparece un mundo de imaginación en mi cabeza y sueño con un cuadro, me imagino cómo lo voy a pintar y cómo va a ser. Después nunca me sale como lo imaginé. Por lo general trato de buscar imágenes que a mí me gustan o que ya existen y trato de plasmar mi estilo. 

Foto: "Boquitas sexys", como las llama Ailín.
  

¿Cuándo supiste que ibas por buen camino con tus cuadros?

Un cuadro que realmente me marcó, y que definió el estilo que yo quería, es uno de El Guasón, del viejo Guasón, el de Jack Nicholson. Me había descargado su imagen y cuando lo terminé, no había quedado igual, quedó más definido, más violento. Y me enamoré de ese cuadro. Marcó un antes y un después. Y ese mismo cuadro me lo pidieron 10 veces más. Hasta pensé en hacer réplicas. Lo hice un montón de veces, no sé cuánta gente lo tiene. Y mientras lo pintaba, hice mi primer video para YouTube. Era re chiquita. 

Foto: Pintar los personajes de los cómics más famosos, es su especialidad.

 

¿Qué te permite decir la pintura?

No se si puedo contar mucho porque uso imágenes muy conocidas o alguien que quiere que haga un retrato de su perro o de su pareja. Pero si creo que mis cuadros generan mucha vibra positiva o mucha vida, porque son llamativos y muy vivos.

¿A qué lugar te transporta pintar?

Es muy terapéutico, un cable a tierra que también me lleva a mi infancia, al recuerdo de mi abuela cuando nos hacía hacer un montón de manualidades. Mi abuela falleció ya hace varios años y una vez me pasó que yo estaba pintando en el balcón de mi casa y había una sillita al lado mío. Y me acuerdo que me acercaba a la silla y sentía claramente el perfume de ella, me alejaba y ya no estaba. Me agarró tanta angustia que empecé a llorar. Sentí que ella estaba ahí conmigo, acompañándome. Al otro día, una amiga me dice: “ayer fue el día de los abuelos”. Esa fue una experiencia muy loca, de estar pintando y conectarme automáticamente con ella.

Me gusta mucho pintar cuando llueve. La lluvia me genera un estado de relajación y concentración extrema. Entonces, cuando llueve soy feliz.

¿Qué se respira en tu taller? 

Cualquiera que entre a mi rinconcito de arte va a encontrar mucha buena onda, mucha energía positiva, tranquilidad. Me acuerdo que cuando vivía en Buenos Aires, tenía mi balcón hacia la calle y veía mucho movimiento, eso estaba bueno porque era sentir el rugido de la ciudad; escuchaba mucho heavy metal pero ahora que tengo un bebé, imposible escuchar esa música(risas). Ahora, en Neuquén, desde mi ventana, mientras pinto veo el patio de mi casa y escucho jazz, blues o reggae, algo tranquilo y relajante. 

 

Foto: "Cualquiera que entre a mi rinconcito de arte va a encontrar mucha buena onda, mucha energía positiva, tranquilidad", asegura.
 

¿Qué te gustaría que la gente vea en tus cuadros?

Deseo que vea vida en mis cuadros, alegría, buen humor, paz. Todas cosas positivas. La intensidad de los colores genera muy buena onda en el ambiente, entonces me gusta que la gente pueda revestir una pared vacía con mucha vida. Me gusta transmitir eso.

 

Hoy, Ailín está abocada a la crianza de su bebé pero no suelta el pincel y sigue tomando pedidos. Tampoco deja de ser como es: una creadora serial, herencia de familia y durante su embarazo incursionó en el mundo de la costura y creó @pomponcitoss su marca de ropita de bebé, pero esa es otra historia que contaremos en nuestra próxima charla con ella.

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